domingo, 18 de diciembre de 2011

- Entrevista a un héroe de guerra: OTTO CARIUS -



Otto Carius es, según las cifras oficiales de la guerra que han llegado hasta nuestros días, el 2º mejor tanquista de la Historia Militar. Una figura viva, un héroe que pasa tranquilamente sus días en su Farmacia de nombre Tiger, en recuerdo al nombre del mítico tanque que comandó durante la guerra.

Uno de nuestro más fieles lectores y amigos (el inextinguible Marc Moreno), ha tenido ocasión de visitar personalmente a Otto Carius, y muchas han sido las preguntas que el señor Carius ha tenido ocasión de responder amablemente... respuestas que por supuesto serán recogidas en la nueva edición de CABALLEROS DE LA CRUZ DE HIERRO EN GUERRA. Desde la auténtica cifra de tanques que destruyó hasta comentarios sobre otros héroes de guerra, batallas, información sobre los Tiger y que es lo que se necesita para convertirse en un auténtico as tanquista durante la 2ª Guerra Mundial y mucho más.

Todo eso y mucho más, en vuestra página favorita de héroes de guerra, muy, muy pronto. Además tuvo tiempo para tener en sus manos nuestro libro y echarnos una pequeña firma...

Nugisek, Harald, Uno de los 4 mosqueteros



Nugisek, Harald, nació el 22 de octubre 1921, en la ciudad estonia de Särevere, en la provincia de Järvamaa, en pleno corazón de su país. Sus padres eran granjeros, por lo que él también se dedicaría, en principio, a las labores del campo, tal y como era tradición en la familia durante varias generaciones. Al menos su familia se podía remontar 9 generaciones en aquellas tierras, una granja de 70 hectáreas con 40 de terreno cultivable. Pero parece que el muchacho tenía dotes para los estudios y por eso, tras superar la enseñanza secundaría, estudió en la Escuela de Comercio de Turku. En está época es cuando comienza a relacionarse con un grupo de corte nacionalista llamado la Brigada de las Jóvenes Águilas de Järva.

Muchas familias tenían un profundo apego a la tierra, y la familia de Nugisek no fue una excepción. Los soviéticos conquistaron su país de forma completamente cruel y sanguinaria por lo que muchos pensaron en una futura venganza.

En 1941, con su ciudad natal bajo control del Ejército Rojo, fue llamado a filas en julio, pero atravesó la frontera y se unió al ejército alemán como voluntario. Con el ejército alemán participaría en la liberación de Tallin. Luchó con una unidad letona del gobierno "legal" como soldado, hasta que obligación con el ejército letón expiró en diciembre de 1942. Hay que decir que ese "ejército letón" no era más que una unidad del ejército alemán controlado por letones.

La verdad es que los alemanes no fueron vistos como invasores cuando arrebataron Estonia a los soviéticos, sino todo lo contrario, eran los libertadores de la patria estonia que había sido pisoteada por los soviéticos. Por eso muchos jóvenes, se alistaron voluntarios para luchar contra el comunismo y contra el enemigo natural de su patria, la URSS: Nugisek fue uno de aquellos miles de voluntarios. Debido a su porte ario (era alto, rubio y de ojos azules) fue enrolado en la recién formada 20ª División de Granaderos de las Waffen-SS, también conocida como la 1ª División Estona en 1943. Posteriormente, en mayo de ese año estudió en la Academia de Lauenburg de las Waffen-SS para suboficiales, donde se graduaría con el rango de SS-Unterscharfürer (Sargento). Tras su adiestramiento fue nombrado líder del Primer Pelotón del 46º Regimiento.

En 1943,con sus hombres participó en varios enfrentamientos en las cercanías de Nevel, donde fue herido el 21 de diciembre de ese año. Sus constantes luchas y desprecio a la muerte le hicieron merecedor de la Cruz de Hierro de 2ª Clase en febrero de 1944.Muy pronto, Nugisek demostraría que era un excelente suboficial, pues siempre combatía en primera línea con sus hombres, sin importarle el grado de peligro al que se enfrentara.

A partir del 19 de febrero fue enviado al frente de Narva. Multitud de combates y luchas encarnizadas tenían lugar ya en 1943 en tierras soviéticas, cuando poco a poco el ejército alemán cedía terreno al ejército soviético. En el Frente Norte, cerca del río Narva, entre las tierras situadas entre las ciudades de pues de Vaasa-Siivertsi-Vepsküla tendría lugar otra de esas muchas escaramuzas, dado que los alemanes aún mantenían una importante cabeza de puente sobre el importante río, en una región que llevaba 3 años bajo control alemán. Sin lugar a dudas el Frente Norte era la sección del Frente más estable. La infantería rusa había conseguido penetrar en las sólidas defensas de la región. Varios regimientos de holandeses del batallón de la División SS Nordland llegaron para taponar dichas brechas después de furiosos combates. Muy poco después, los rusos lanzaron un inmenso ataque, amenazando claramente las posiciones alemanas al norte del río Narva. El mando alemán envió a todas las unidades disponibles a ese lugar. Allí se produjeron duros combates cuerpo a cuerpo, especialmente en el cementerio de la ciudad de Ssivertsi que cambio de manos en multitud de ocasiones. Los alemanes consiguieron avanzar hacia el pueblo de Ssivertsi, donde los rusos se habían fortificado en sus posiciones. Las unidad de la División Nordland solicitaron refuerzos, y uno de esos grupos era un grupo de voluntario estonios de las Waffen-SS, liderados por el Sargento Harald Nugisek.

De hecho, toda su unidad había perdido a todos sus oficiales, y el único con galones era el estonio. Por ello se erigió como líder del ataque. Los alemanes estaban aterrados ante la superioridad bélica de los soviéticos. Los estonios no, porque luchaban por su tierra. Sabían que los alemanes perdían la guerra, sería el fin del gobierno libre re-instaurado por los germanos, y las consecuencias de la reconquista soviética de su nación traería más muertes y deportados a Siberia.

La cabeza de puente sobre el río Narva controlada por los alemanes estaba a punto de ser tomada por soviéticos, y los rusos amenazaban por controlar el puente que estaba protegido por fuerzas germanas de las Waffen-SS. Si los soviéticos controlaban el puente podrían utilizarlo para realizar un avance rápido entre las líneas germanas y matar a una gran cantidad de soldados. La cabeza de puente medía unos 5 kilómetros del frente, tenía unos 200-300 metros de largo y unos 200.300 metros de ancho. El puente en cuestión medía unos 80 metros de largo y tenía un ancho considerable para hacer pasar incluso carros blindados. Los alemanes habían construido grandes edificaciones de hormigón y acero, y varios búnkers se podían ver en las cercanías del puente, que además estaban rodeados por profundas trincheras. En el vado este del río Narva había dispuesto una serie de baterías y un regimiento de ametralladores de posición por si fuera necesaria una cortina de fuego. Además, el puente era usado para enviar suministros y hombres al otro lado de la cabeza de puente por la noche, dado que por el día se corría el riesgo de ataques aéreos o de artillería soviética de largo alcance.

Los estonios sufrieron el último día de febrero un ataque con fuego contra el puente. Los enemigos soviéticos prendieron fuego a las dependencias de varias casas de la ciudad de Vepsküla. Por la mañana se podían ver grandes columnas de fuego que subían a los cielos. Las llamas se pudieron ver a bastantes kilómetros de distancia. Los soviéticos querían así asfixiar con humos a los estonios, pero los cambios del viento no fue posible, y el tremendo calor despedido por las llamas fue una señal perfecta para realizar un ataque. La confusión entre los soviéticos por la cercanía de las columnas de fuego, y el ataque sorpresa de los estonios hizo que les entrará el pánico, dejando atrás una gran cantidad de armas. Un bosque cercano a la cabeza de puente fue conquistado casi sin luchar. Los estonios también se hicieron con algunas granjas cercanas a la ciudad de Vepsküla. Ahora los germanos y estonios estaban a tan solo unos cientos de metros de los soviéticos. Se mandó cavar a los hombres para asegurar la posición. Se ordenó en este momento a todos los regimientos de la División Nordland avanzar, orden dada por el Teniente General Scholtz, el cual ordenó que a la cabeza del ataque fuera el 46º Regimiento Estonio.
Los soviéticos estaban escondidos, ¿pero donde? Desde luego era una peligrosa tarea, y pocos soldados estaban dispuestos para actuar, pero si muchos para discutir las órdenes… por lo que apenas se avanzó. Pero el grito del joven suboficial parece que fue bastante motivador:

«¡Maldita sea! ¡El enemigo debe ser derrotado!»

Al principio parecía que el ataque iba a tener éxito. Al fin y al cabo era solamente avanzar unos pocos cientos de metros hacia las trincheras enemigas. Pero pronto se equivocaron, pues entre las posiciones alemanas y ellos había un peligroso campo de minas. De pronto sonó una explosión matando a varios hombres, y luego otra, y luego otra. Parecía como si la tierra subiera al cielo cargada de trozos de carne quemados de soldados muertos. Aquella si que fue una buena recepción para el joven Harald en aquel infierno. Las tropas estonas, se retiraron. El propio Harald recuerda aquel momento:

«Aparecieron varios rusos de la nada en el bosque y nos comenzaron a disparar duro. Explosiones por todos los lados hacían que las ramas de los árboles directamente desaparecieran, dejando tras de sí montones de madera en el suelo que parecían verrugas ennegrecidas por las explosiones que parecían verrugas en la cara de un anciano. Los soviéticos trataron de cortar nuestros suministros y huida con granadas y morteros directamente sobre nuestras trincheras, haciendo que la arena de los bordes de las trincheras cayera sobre mi. Fue un infierno en la tierra que llegaba entre el humo y el polvo, y después el silencio… y el evitar fragmentos de proyectiles mortales que caían por todas partes.»

Aunque Harald ya tenía experiencia en combates, como las batallas de Volosso, Gat y Nevel, aquellas explosiones y deflagraciones eran algo totalmente nuevo para él. Aquellos huracanes de fuego, humo y hierro, los hombres tirados en el suelo, incapaz de moverse por el terror causado por las explosiones de la artillería enemiga… a pesar de que estar allí no ganaban ningún tipo de protección.
Harald continuaría luchando con sus hombres en esa misma batalla hasta el 9 de marzo, consiguiendo tomar la cabeza de puente. Harald fue herido en el pie en los instantes finales, por lo que fue retirado a un hospital de campaña. Escribió a un compañero lo ocurrido:

«La cabeza de puente de Laningust se ha conquistado con un buen golpe, pero a un alto precio...»

Nugiseks recibió permiso para volver a casa durante un corto espacio de tiempo. Cuando estaba en casa, luciendo su Cruz de Hierro de Segunda y Primera Clase, cogió un resfriado que se complicó en gripe y luego en una complicada fiebre tifoidea que atacó directamente a sus pulmones. Perdió más de 12 kilos, llegando a pesar solamente 49. Cayó presa de la fiebre y estuvo inconsciente durante más de 8 días en el hospital militar de Turku. EL 9 de abril, con un Harald aún convaleciente, se le hizo entrega de la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro de manos del máximo responsable de las fuerzas alemanas en Estonia, Karl-Siegmund Litzmann. La entrega de la condecoración fue filmada y además, la acción de Nugiseks saldría mencionada en el Wehrmachtbericht (el periódico del ejército alemán donde aparecían todas las acciones destacables de guerra).

Los médicos ya consideraron que el joven no tenía salvación ninguna, por lo que se le iba a dejar morir. Un médico recién llegado de Berlín por orden del gobierno alemán, y tras examinar su caso, dio un tratamiento diferente y fue el que finalmente salvaría la vida del joven héroe. A fecha de hoy, se desconoce el nombre de su salvador. Una vez recuperado Harald fue recibido como un héroe en varias localidades estonias, entre ellas su ciudad natal. Una vez repuesto, luchó con gran tenacidad con impedir la conquista de las tropas soviéticas de Estonia en septiembre de 1944, pero sus esfuerzos fueron en vano.

Finalmente, la propia casa del héroe fue quemada hasta los cimientos, y su familia lo perdió todo. Continuó luchando contra los soviéticos en su continua retirada hacia el oeste, hasta que finalmente fue capturado por partisanos checos en torno a mayo de 1945. Fue enviado a un campo de prisioneros del que intentó escaparse en tres ocasiones. Quizás porque era un preso bastante conflictivo fue tomado por soviéticos y enviado a Polonia, al campamento de prisioneros de Vorkuta. Fue llevado a Estonia, donde fue liberado en noviembre de 1946.

Hoy en día es considerado como todo un héroe, e incluso fue condecorado en varias ocasiones por el gobierno estonio, como cuando recibió la Medalla de Gratitud del pueblo estonio.

sábado, 10 de diciembre de 2011

El 28º Condecorado con los Diamantes de la Cruz de Hierro





En un primer lugar quisiera pedir perdón a todos mis escasos, pero fieles, seguidores del blog. He estado ocupado escribiendo más y más y ya puedes disfrutar en las estanterías de: CABALLEROS DE LA POUR LE MÉRITE, y muy pronto de EXTRANJEROS DE LA CRUZ DE HIERRO.

En segundo lugar, quiero informar a mis lectores que "he descubierto", leyendo en las biografías de determinadas personas un nuevo condecorado con los Diamantes de la Cruz de Hierro desconocido por la historiografía oficial. Esto nos hace pensar que incluso en la Historia Militar la Historia, con mayúsculas, está viva. Es una información que ha estado durante varios años al alcance de varios estudiosos, pero que nadie ha sabido darle la importancia o validez necesaria para darlo a conocer. Cuando mis ojos se posaron en esta información, al principio no me podía creer lo que estaba leyendo, pero tras contrastar la información y la traducción, que bien podía ser un error de interpretación del traductor o bien una falsa información, he salido de mi incredulidad a la más grande de las dichas. Tras una ardua investigación puedo afirmar que Hitler entregó los DIAMANTES DE LA CRUZ DE HIERRO a un 28º militar alemán.

El porque de esta información ha pasado totalmente desapercibida es por una sencilla razón, porque a nadie le importa... ¿Cómo es posible que la Historia haya pasado por alto ese testimonio? La respuesta es sencilla: Nazismo. Tanto el galardonado como la fuente escrita que hace referencia a esta entrega y a este galardonado estuvieron muy influenciadas por el nazismo. Algunos oficiales fueron bastante "nazis", y el galardonado, al que luego se le retiró la concesión y su ascenso a Mariscal del Reich por las típicas rabietas de Hitler ha hecho que la Historia ni los libros de condecorados de los Diamantes de la Cruz de Hierro haga mención a ello... dentro de algunos días detallaré quien es el 28º Condecorado con los Diamantes de la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro... como regalo de navidad a mis lectores... y como exclusiva... en este blog.

lunes, 29 de agosto de 2011

Salto al extranjero



Ser uno de los pocos historiadores que escriben sobre la Segunda Guerra Mundial, por no decir el mas especializado, es algo que fue decision propia, quizas porque el conflicto necesitaba ser visto desde otra perspectiva, algo que creo que nuestros lectores han podido ver si han leido cualquiera de nuestras obras.

El factor humano, y el de los heroes de guerra, era algo que ya estaba totalmente olvidado y gracias a nuestra coleccion titulada CABALLEROS hemos conseguido rescatar del olvido a aquellos heroes de guerra de ese conflicto tan salvaje, independientemente de su bando.

Gracias a ello nuestros lectores y seguidores han continuado apoyando nuestro trabajo con las ventas de todos los libros, algo que es muy agradecer dado el mercado como se encuentra de saturado, lo cual quiere decir que no lo hacemos mal del todo.

Pese a ello, nuestro pais es un mercado no muy grande si lo comparamos con el mercado ingles o aleman, siempre y cuando que nos refiramos a las obras de indole militar. Es por eso que nos hemos puesto en contacto en el extranjero para ver nuestras obras publicadas en el idioma de Shakespeare, y de momento, hemos conseguido un interesante reportaje sobre el Bunker de Hitler en la revista Military Times, exito que compartimos con todos nuestros lectores y seguidores.



Desde aqui, muchas gracias a todos.

lunes, 4 de julio de 2011

Cole, Robert George




Cole, Robert George, fue un Teniente Coronel que participó en el Día D, siendo recordado hoy en día como uno de los mejores oficiales que tuvo la archiconocida 101ª División Aerotransportada.

Nacía el 19 de marzo de 1915 en Fort Sam, en la ciudad de San Antonio, en el estado de Texas. Su padre era Coronel del ejército de tierra, aunque ejercía como médico.

Su primer destino sería el 15º Regimiento de Infantería en Fort Lewis (Washington). Allí permaneció hasta que se le presentó la oportunidad de ofrecerse voluntario para una nueva unidad de reciente formación llamada Batallón 501º Paracaidista.

Durante cuatro años estuvo entrenando prácticamente "todos los días" con sus hombres, pues se consideraba al cuerpo paracaidista como una unidad de élite desde un primer momento.

Cuando la Operación Overlord (Invasión de Normandía) fue preparada, los hombres de su unidad fueron trasladados al sur de Inglaterra para lanzarse el 5 de junio sobre suelo francés para favorecer la invasión de las playas de Juno, Omaha, Gold, Utah y Sword.

A pesar de las ganas de los paracaidistas por entrar en acción, tuvieron que esperar otras 24 horas debido al mal tiempo. Finalmente el Día D sería el 6 de junio de 1944. Muchos paracaidistas se pintaron la cara de negro, los que más, y otros se cortaron el pelo al estilo cherokee (rapado por los lados y con una cresta en el centro).

La madrugada del 6 de junio de 1944 partieron desde los aeródromos de Membury y Greenham. Su misión sería la de garantizar las rutas principales del interior de Utah Beach y destruir una batería de artillería costera, cerca del pueblo llamado St. Martin de Varreville. El Tercer Batallón dirigido por el Teniente Coronel Robert Cole, sería el responsable de garantizar las rutas.

Después de convertirse en la reserva de su división, el batallón de Cole guardó el flanco derecho de la 101ª Aerotransportada en sus intentos de aproximación a la ciudad francesa de Carentan que estaba en manos alemanas.

En la tarde del 10 de junio, Cole lideró a 400 de sus hombres. Marcharían en una larga fila de uno a uno por una carretera en línea recta con marismas a cada lado para poder llegar a Carentan. Tras avanzar, llegaron a un camino recto de casi un kilómetro, y justo al final un edificio de una granja que estaba ocupado y reforzado por tropas alemanas. Durante su avance por aquella carretera que no permitía la retirada a ninguno de los lados, su unidad estuvo sometida a tremendo fuego de artillería, ametralladoras y morteros.

Aquella endiablada carretera tenía cuatro puentes y los americanos habían conseguido llegar hasta el tercero. El cuarto de ellos poseía una puerta en medio que obligaba a los paracaidistas a pasar por ella de uno a uno, por lo que los alemanes tenían fácil su defensa.

Decidido a tomar aquella posición, Cole tenía claro que era lo que debía hacer. Si no tomaba una decisión sus hombres morirían uno a uno. Ordenó a sus hombres calar sus bayonetas para cargar contra la posición enemiga, una táctica caída en desuso durante la Segunda Guerra Mundial.

El asalto de Cole se pagó a un alto precio. De los 265 supervivientes murieron otros 130. Aquella carretera de cuatro puentes sería llamada por los americanos la Línea del Corazón Púrpura por la cantidad de dicha condecoración que se otorgó aquel día y por el número de muertos. Alrededor del 63% de sus hombres habían muerto.


El Teniente Coronel sería recomendado para recibir la Medalla del Honor por sus acciones en combate, Medalla que le sería aprobada, pero desafortunadamente jamás llegaría a portarla.

El 18 de septiembre de 1944, participó con su unidad en la Operación Market Garden. Cole volvería a comandar a su Tercer Batallón en la ciudad de Best, en Holanda. Cuando colocaba un panel de una radio en el suelo era abatido por tirador alemán de nombre desconocido.

El Teniente Coronel sería enterrado en el Cementerio Americano de Margraten, en Holanda.

Biografía recogida en el libro CABALLEROS DE LA MEDALLA DEL HONOR.


Nota: Las biografías aquí recogidas son un resumen de las aparecidas en el libro citado.


También disponible en formato digital.

domingo, 26 de junio de 2011

Baker, Addison Earl




Baker, Addison Earl, fue uno de los comandantes más intrépidos y valientes que jamás ha tenido los Estados Unidos de Norteamérica en la joven historia de su aviación militar. Nacido el 1 de enero de 1907, llegó a este mundo en la populosa Chicago.

Una vez más, los historiadores ignoran la vida de este valiente oficial hasta su incorporación a filas, por lo que no sabemos nada de él hasta que se une al Air Corps.


Se alistó como soldado raso en el ejército de tierra en Fort Hayes, en el estado de Ohio, el 17 de enero de 1929 a la edad de 22 años. Le podemos encontrar un año más tarde en las Escuelas Técnicas de vuelo militares de Brooks Field y Kelly Field, dos bases militares de Texas donde muy seguramente recibió sus primeras lecciones de vuelo.

Tras conseguir su licencia de vuelo y convertirse en oficial, estuvo sirviendo en la base militar de Selfridge Field, en Michigan, donde permaneció un año hasta que decidió volver al sector privado y montar su propio negocio, una estación de servicio en Detroit, en el estado de Michigan. A pesar de volver a ser civil de nuevo, continuó sirviendo en el Air Corps como miembro de la Guardia Nacional de Ohio.

Ya en 1943, Baker fue ascendido a Teniente Coronel y fue nombrado comandante de 93º Grupo de Bombarderos Pesados de la 8ª Fuerza Aérea, con base en Benghazi, en el norte de África. Fue en este lugar donde iniciaría su primera y única misión de guerra: el ataque a las refinerías de petróleo nazis de Rumania, en la ciudad de Ploesti.

Ploesti era una ciudad petrolífera en medio de las llanuras de los Alpes transilvanos. El comercio del refinamiento del petróleo comenzó en la ciudad en 185, convirtiéndose en una de las primeras ciudades en enriquecerse por el oro negro extraído de las entrañas de la tierra. En 1942 las refinerías de Ploesti producían cerca de un millón de toneladas de petróleo al mes, lo que suponía el 40% del total de las exportaciones del país rumano. La mayoría del petróleo era consumido por las fuerzas militares el eje.

La misión tendría lugar el 1 de agosto de 1943, en la que intervendrían 177 aviones aliados. Baker pilotaría un B-24 Liberator, liderando su grupo, que formaba parte de la segunda formación (de cinco) de los bombarderos que participarían en la misión. Aviones y cazas enemigos comenzaron a salir de sus bases para tratar de interceptar y destruir la monstruosa formación americana que ocultaba el sol del cielo.

Comenzaba la Operación Tidal-Wave. Al llegar a la zona de ataque, los alemanes ya estaban más que preparados y comenzó un terrible fuego anti-aéreo como jamás habían experimientado los pilotos americanos anteriormente. Cientos de cazas enemigos (algunos hablan de más de 400 unidades, aunque yo rebajaría en al menos 100 cazas esta cantidad) llenaban los cielos.

Comenzó a cundir el caos y la desorganización entre las filas americanos, puesto que no se contaba con esa repentina resistencia. ¡Había que actuar! Una vez que la primera oleada pasó sobre el objetivo, era el momento de Baker y sus hombres.
Baker, que ya lideraba el ataque, decidió dividir el ataque, lo que obligó a la formación a dividirse en dos grupos en direcciones opuestas. Veinte B-24 al mando del coronel Compton continuaron volando hacia el sureste de Bucarest, mientras que 32bombarderos al mando de Baker se dirigieron al noreste para continuar el ataque sobre Ploesti.


Comenzaba el ataque liderado por Baker. Baker a la cabeza, 32 bombarderos B-24 a su espalda, todos en la misma dirección. A su derecha, la formación liderada por el coronel Brown y un poco más a la derecha, la de Ramsay Potts. Los aviones americanos comenzaron a volar a 15 metros por encima del suelo sobrevolando los campos de maíz y trigo rumano. Seguramente más de un campesino rumano tuvo que tirarse al suelo cuando más de 70 aviones de tan grandes dimensiones pasaron sobre su cabeza a tan escasa distancia.

Volando a una velocidad reducida de 200-210 kilómetros por hora, la formación de Baker tenía cinco minutos antes de llegar a su destino. Cinco minutos que resultaron terriblemente largos. Debajo de las fuerzas americanas, había zonas perfectamente camufladas que ocultaban posiciones de artillería antiaérea alemana. Comenzaron a abrir fuego con sus cañones de 50 milímetros impactando a placer sobre los bombarderos, cosa que resultaba terriblemente fácil debido a la escasa altitud a la que volaban los americanos. Los pilotos estadounidenses jamás se habían visto sometidos a un ataque de tal intensidad.

El fuego antiaéreo llenó el aire y el paisaje, y decenas de globos barrera comenzaron a aparecer en el cielo, enganchándose en las alas de los aviones aliados e incluso en la hélices.

Baker, herido por la explosión, seguía a los mandos del timón, sangrando y jadeando, pero vivo y continuando con su misión. Inmediamente su avión, la Chica del Infierno, recibió otros tres impactos directos, uno de ellos en el ala derecha, otro en el fuselaje y un tercero en uno de los tanques adicionales de gasolina que comenzó a arder... y acto seguido el fuego comenzó a extenderse por todo el avión. Uno de los miembros de la tripulación consiguió saltar en paracaídas, pero este no se abrió y se precipitó al vacío puesto que a tan poca altitud era imposible que el paracaídas se abriera a tiempo. Mientras todo esto ocurría, el avión continuaba renqueante su camino hacia su objetivo, las chimeneas gemelas de la refinería que Baker había memorizado gracias a las fotos aéreas y a los mapas de la misión.

Baker tenía aún dos minutos antes de llegar a su destino y ese era el estado en el que se encontraba su avión. Sin embargo, pronto vio la salvación, un poco más adelante había un campo extenso que podría servir perfectamente como pista de aterrizaje. Era una gran oportunidad para controlar el aterrizaje y sobrevivir. Delante… y siguiendo la misma trayectoría, el objetivo. Baker no vaciló: soltó sus bombas para nivelar el avión, permitiendo así mantener su curso y al avión más tiempo volando. Era el líder y tenía que actuar como tal. Antes de partir había dicho a sus hombres:

Os llevaré hasta allí aunque mi avión se caiga a pedazos.

Y eso era precisamente lo que iba a hacer. A pesar del chorro de fuego que salía de su tanque de combustible, a pesar del impacto directo sobre su cabina, continuaría hacia su objetivo. El avión se estremeció de nuevo por la parte de abajo… ¡otro impacto directo! A escasa distancia, el teniente Carl Barthel iba en su bomberdero Qeenie, el cual recordaría años después con estas palabras aquel momento:
«El avión de Baker ya llevaba ardiendo más de 3 minutos. El ala derecha del avión comenzaba a desprenderse. No entiendo como podía haberse mantenido alguien con vida dentro de aquella cabina, pero alguien mantenía el avión, el liderazgo de la unidad y el rumbo hacía aquellas dos chimeneas. Baker era un hombre poderoso, pero cualquiera no hubiera podido mantener la aeronave mucho más allá de aquellas chimeneas».

Baker trató de elevarse solamente después de que dirigiera a sus hombres hacia el objetivo. Su avión comenzó a ganar altitud, intentado conseguir alcanzar los 300 pies, donde los miembros de la quemada tripulación podrían intentar lanzarse en paracaídas para sobrevivir a aquel infierno de fuego. Mientras tanto, las bombas comenzaban a caer de forma masiva sobre la refinería.

Antes de alcanzar los 300 pies las llamas envolvieron toda la cabina y las llamas se tragaron a Baker y el avión irremediablemente se estrelló contra el suelo.

Por su gesta, Baker era condecorado con el Corazón Púrpura, con la Estrella de Plata al Valor, con la Cruz de Servicios Distinguidos y con la Medalla del Honor a título póstumo el 11 de marzo de 1944 por sus extraordinarias capacidades de vuelo, su valiente liderazgo e intrepidez. El Teniente Coronel Baker […] se distinguió con un gran valor al servir a su nación.

El sacrificio de Baker es un reflejo del valiente e intrépido valor de todos los pilotos y oficiales de bombardeos que realizaron miles de misiones de este tipo durante la Segunda Guerra Mundial, que con su necesario sacrificio devolvieron la cordura y la paz al mundo.

Todas las condecoraciones de Baker pueden verse hoy día en el Museo de Historia de Ohio.

Biografía recogida en el libro CABALLEROS DE LA MEDALLA DEL HONOR.
Nota: Las biografías aquí recogidas son un resumen de las aparecidas en el libro citado.

jueves, 16 de junio de 2011

Tienda en Lulu.com




Muchos aficionados a la 2ª Guerra Mundial fuera de España me han preguntado en multitud de ocasiones como poder comprar mis obras publicadas. Tras estudiar cual era la forma más económica posible, he habilitado una tienda en la conocida página web de Lulu.com para la venta de todos mis libros en formahttp://www.blogger.com/img/blank.gifto ebook.

Si eres de Sudamérica ya no tienes excusa para leer las mejores obras publicadas sobre héroes de guerra de la 2ª Guerra Mundial en castellano, así como el mejor libro publicado en todo el mundo sobre el Führerbunker.

Espero que esta sea una buena noticia para todos los seguidores de este blog. Si solamente te salen 2-3 títulos es porque Lulu.com está validando el resto de títulos que estarán disponibles en las próximas horas.

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¡Muchas gracias a todos!

Los últimos días de Adolf Hitler





Hitler, Adolf nació en Braunau am Inn, el 20 de abril de 1889, una pequeña aldea de Austria. Llegaría a ser nada más y nada menos que Canciller alemán y dictador, llevando al mundo a una nueva guerra mundial.

Muchas páginas se han escrito sobre su persona, por lo que resumir su biografía en estas páginas carece de sentido, dado que hay obras de cientos de páginas (e incluso miles) divididas en varios tomos. Estas breves anotaciones nos ayudarán a comprender como pasó el Führer de Alemania sus últimos días y como fue su final al lado de su esposa. Hitler llegó al Führerbunker el 16 de enero de 1945 ante el avance de las tropas soviéticas, por lo que tuvo que abandonar su Cuartel General en el Frente del Este antes de que este cayera en manos enemigas. Tuvo claro desde un principio querer morir en Berlín, pues no deseaba huir y esconderse durante el resto de sus días e ir huyendo de cerco en cerco para no ser capturado. Muchos de estos testimonios están recogidas en las biografías que aparecen en este libro que nos dan una clara imagen del Hitler de aquella época:

«Hitler estaba destrozado sicológicamente. Estaba enfermo y era un hombre completamente diferente al que recordaba de los noticiarios. En pantalla aparecía con un porte muy erguido, robusto y vigoroso cuando pasaba revista en los desfiles y en las revistas otra tras otra, e incluso al final se mantenía tan erguido como al principio, como si todo lo que estuviese ocurriendo no importase para nada. Por eso me impactó muchísimo cuando lo vi en persona por primera vez: su espalda estaba encorvada, tenía la cara amarilla y los ojos apagados […]. Su mano izquierda temblaba y cuando la apoyaba en la mesa la cubría con la derecha para que nadie se percatase, e incluso arrastraba la pierna izquierda, el hombre estaba destrozado. FREYTAG VON LORINHOGVEN


El 20 de abril, con motivo de su cumpleaños, recibió a unos miembros de las Juventudes Hitlerianas que luchaban en Berlín y les condecoró. Ya estaba bastante hundido físicamente y los muchachos pudieron comprobar como la mano izquierda de Hitler no paraba de temblar, y el Führer la escondía, apoyándola en su espalda.
Las reuniones diarias se llevaban a cabo en la pequeña sala de reuniones del búnker. No escuchaba las sugerencias de los oficiales, era muy testarudo, una vez que había tomado una decisión siempre la seguía tenazmente. Imaginó un ataque de unidades alemanas para romper el cerco soviético sobre la ciudad. Todos sabían que las unidades a las que Hitler se refería no existían o simplemente estaban tan debilitadas que no suponían una fuerza combativa significativa para cualquier operación a gran escala. Los planes para salvar a la ciudad estaban condenados al fracaso desde el principio por una sencilla razón: no había unidades suficientes y el enemigo superaba 10 a 1 a los alemanes, además de estar magníficamente preparado con miles de piezas de artillería, tanques y aviones.

Pero, ¿por qué Hitler no era aconsejado por sus oficiales del Estado Mayor y le hacían ver la realidad? Porque sabían que su Führer no quería escuchar la verdad, quería ver su versión de la guerra de rápidos contraataques y maniobras de divisiones fantasmas, existentes únicamente en papel, y maniobras sobre mapas que no se podían llevar a cabo, porque los hombres de esas unidades hacía mucho tiempo que habían dado su vida por Alemania. Los pocos que protestaban, Weidling por ejemplo, eran tachados de derrotistas, y sus ideas eran rápidamente truncadas. El resto de oficiales sentían el peso de su antiguo juramento de lealtad tan pesado que los conduciría a la muerte y a la horca, como pasó en algunos casos.

¿Cuándo decidió Hitler suicidarse? Habló de suicidio el día 20 a algunos de sus allegados, cuando ya la situación se hacía insostenible. Algunos, los que más, le insistieron en huir de Berlín, algunos, los que menos, le aconsejaron quedarse en Berlín hasta las últimas consecuencias. Para crear una leyenda no podía morir en otro lugar, tenía que morir en Berlín, como un héroe nórdico de la Saga de los Nibelungos. Ese era Adolf Hitler.

¿Por qué se casó con la mujer a la que despreciaba públicamente desde hacía tantos años? Hitler acostumbraba a ignorar y a reírse de Eva entre sus camaradas. Muchos tacharon a Eva Braun como la mujer más infeliz de Alemania. Y de hecho no le faltaban motivos, pero incluso, a pesar de eso, Eva le era fiel y le seguía por un sencillo motivo: amor. El amor mueve montañas, e incluso los monstruos son amados, y este es el mejor ejemplo que se puede esgrimir. A pesar de las órdenes expresas de Hitler, Eva se presentó en Berlín para compartir con Hitler su destino.

A pesar de tener posibilidades para huir, Eva prefirió permanecer al lado de su Führer. Y Hitler solamente había una cosa que admiraba y respetaba y que, sobre todo, recompensaba: la fidelidad. Eva le era fiel pese a cualquier circunstancia, y por eso Hitler se casó con Eva Braun. Hitler recompensó la lealtad de tantos años entregándole a Eva Braun su apellido y el "privilegio" de poder morir a su lado. Lealtad, la misma que Speer, Goering y Himmler, tres de sus más fieles colaboradores no le habían mostrado en los últimos días de su vida, lo que finalmente había acelerado su suicidio. Hitler estaba cansado y su cuñado, Fegelein había pagado con su vida su rabia e impotencia. Ninguno de aquellos traidores a excepción de Speer le sobrevivirían mucho tiempo, pero eso ya no le importaba.

¿Cómo murió Hitler? A las 15.30 horas del 30 de abril de 1945, Hitler empuñó una pistola Walther Estaba solo en la antesala de su habitación con Eva Braun. Eva estaba ya muerta. Yacía sobre un diván, con la cabeza apoyada en el brazo del mismo, envenenada. Sobre la alfombra había una segunda Walther que no había sido usada.
Hitler se sentó ante una mesa. A sus espaldas colgaba el retrato de Federico el Grande. Enfrente, sobre una consola, una fotografía de su madre cuando era joven. Hitler se introdujo el cañón de la pistola en la boca y disparó. Se desplomó hacia delante, derribando un jarrón de flores que chocó con el cuerpo de Eva y le empapó el vestido de agua, y luego cayó al suelo.

Finalmente los cuerpos de Eva y Hitler fueron incinerados y su recuerdo se convirtió en leyenda de infausto recuerdo. La última frase que oyó su guardaespaldas antes de que Hitler se encerrará en la antesala de su habitación para suicidarse fue:

< Mañana muchos maldecirán mi nombre >.

Y así fue, pero con Hitler muerto, la guerra acababa en Europa muy poco después, pues el continuar resistiendo por una causa perdida hacía años era absurdo. La mejor forma de entender al Führer alemán es a través de los ojos de todos aquellos que le rodearon en sus últimos momentos, consiguiendo así la mejor crónica posible sobre los últimos días de un Reich que debería haber durando mil años, aunque, afortunadamente para el mundo occidental, no fue así.

Biografía recogida en el libro EL BUNKER DEL FÜHRER.
Nota: Las biografías aquí recogidas son un resumen de las aparecidas en el libro citado.

martes, 14 de junio de 2011

VANCE JUNIOR, LEON ROBERT




Vance Jr., Leon Robert, nació en la ciudad de Enid (estado de Oklahoma) el 11 de agosto de 1916.

Vance fue un buen estudiante además de un excelente atleta. Su padre pensaba que la educación era muy importante, y es por ello que fue muy estricto con su hijo, del que esperaba muy buenas notas. Vance no le decepcionaría, consiguiendo un 94 sobre cien en su examen final de Matemáticas. Vance fue a cursar estudios universitarios a la Universidad de Oklahoma.Dos años después ingresó en la Academia Militar de West Point por sus altas calificaciones, muy seguramente en contra de los deseos paternos.

Tras licenciarse en la Academia Militar solicitó su ingreso en el Army Air Corps, donde sería aceptado. Sirvió en la base militar de Goodfellow en San Angelo, Tejas, donde comandaría el 49º Escuadrón. Durante sus cinco años de servicio, sus excelentes notas de West Point y su capacidad de mando le harían ascender rápidamente en el escalafón militar, llegando a alcanzar el rango Teniente Coronel en ese tiempo.

Con su unidad participaría en una misión contra objetivos alemanes sin demasiados problemas. En su segunda misión, comandó una unidad de bombarderos para golpear y destruir posiciones alemanas cerca de la costa francesa, apoyándo así los desembarcos durante el Día D, los cuales tendrían lugar al día siguiente, el 6 de junio de 1944.

El 5 de junio, Vance se aproximó a su objetivo con sus hombres y ordenó lanzar las bombas. Algo falló en los mecanismos de salida pues muchas no fueron lanzadas. Acto seguido ordenó una segunda pasada sobre el objetivo. Las baterías antiaéreas enemigas ya estaban preparadas en esta segunda ocasión, por lo que comenzó un terrible fuego antiaéreo. El avión de Vance recibió una gran cantidad de impactos en unos pocos segundos: tres de los cuatro motores ya no funcionaban, el piloto había muerto, varios heridos en el avión y él había sufrido una herida que le había prácticamente seccionado el pie derecho. A pesar de ello, asumió el puesto del piloto y lideró a su unidad para realizar esa segunda pasada, de tal forma que el bombardeo fue un éxito.

Con la misión completada, dirigió el avión hacia la costa inglesa, y mantuvo el control del aparato todo lo que pudo mientras maniobraba con un único motor. Cuando ya sobrevolaban territorio aliado, ordenó a la tripulación saltar. Cuando se preparaba para saltar recibió una llamada por el intercomunicador interno del avión, lo que le hizo suponer que aún quedaban miembros de la tripulación en el interior de la aeronave, por lo que volvió a coger los mandos y soltó las bombas que aún portaba para dirigirse al mar y poder dar una oportunidad a aquellos que no habían podido tirarse en paracaídas. Tumbado en el suelo de la cabina y utilizando únicamente los alerones y elevadores pudo aterrizar exitosamente en el agua.

Fue embarcado con otros heridos en un avión hospital, avión que jamás llegaría a su destino pues se estrelló.

Su condecoración sería recogida por su querida hija de 4 años en la base militar de Enid el 11 de octubre de 1946.

Biografía recogida en el libro CABALLEROS DE LA MEDALLA DEL HONOR.
Nota: Las biografías aquí recogidas son un resumen de las aparecidas en el libro citado.

Entrevista en el foro http://www.1y2gm.com/




Saludos,

Unos administradores de un foro de la 2ª Guerra Mundial, a tenido a bien entrevistarme. Será una entrevista que durará algún tiempo, dado que la gente postea sus dudas/preguntas en un hilo en el foro y voy respondiendo poco a poco. Os dejo aquí el enlace por si a alguien le interesa participar.

Un cordial saludo.

http://www.1y2gm.com/

jueves, 9 de junio de 2011

-We do not glorify Nazis-




Esa es la respuesta que un llamado "editor" me ha dado después de remitirle un dossier de más de 20 páginas hablando de nuestras publicaciones, mencionando en todo momento que no se realiza ninguna apología de ningún tipo, sino que se representan a los héroes alemanes como lo que son, personas que tuvieron y protagonizaron hechos heróicos en combate.

Mucha gente olvida que el término "nazi" viene asociado al partido nazi, el NSDAP, el partido Nacionalsocialista. ¿Eran todos los soldados "nazis"? No, ni mucho menos. Solamente algunos altos oficiales de la Wehrmatch eran "nazis", es decir, miembros del NSDAP o que compartían alguno de los ideales nazis.

Desafortunadamente, como he reiterado en mis obras, los "vencedores" echaron tierra sobre los derrotados, desglorificando las hazañas de estos insignes hombres que, aunque lucharon por ideales abominables y terribles, fueron héroes de guerra, pero parece que a los ganadores, poco les importa.

-We do not glorify nazis. Nosotros tampoco, solamente reflejamos lo que ocurrió, con la mayor objetividad posible y evitando publicar información sobre criminales y asesinos.

-We do not glorify nazis. Por supuesto que no. Nosotros hablamos sobre aquellos que ya están olvidados. ¿Tú, señor editor extranjero, te llamas patriota cuando no tienes en tus supuestos títulos ninguna obra dedicada a los ganadores de la Medalla del Honor durante la 2ª Guerra Mundial?

En fin, estas cosas me enervan. Y luego se llaman democrátas...

miércoles, 8 de junio de 2011

- El peso de los héroes alemanes -




Tengo que decir que me agrada sobremanera las excelentes ventas cosechadas en la Feria del Libro de Madrid de este año (2011), la verdad es que no me esperaba que TODAS nuestras obras se agotaran en tan solo un fin de semana. Afortunadamente ahora todos los títulos vuelven a estar disponibles por una rápida reedición de todos las obras, especialmente de CABALLEROS DE LA CRUZ DE HIERRO, que se ha convertido en nuestro libro más vendido, quizás por ser el primero de la colección publicada sobre héroes de guerra.

Quisiera hablar de los números, los números son los responsables de todas las decisiones de nuestra vida: hora a la que quedamos, día que nacimos, día que morimos... Los números y cifras también son importantes para pensar en las obras y publicaciones posteriores que debemos realizar. Nuestra sorpresa ha sido muy grata al descubrir que todos los títulos de nuestra colección sobre héroes alemanes de guerra han sobrepasado nuestras mejores y más optimistas estadísticas, habiendo ya perdido la cuenta de reediciones y reimpresiones de las mencionadas obras.


Desafortunadamente no ha ocurrido lo mismo con los héroes de guerra norteamericanos, aquellos que ganaron la Medalla del Honor de los Estados Unidos de Norteamérica, que, aúnque no se ha vendido mal del todo, no ha cumplido nuestras espectativas, lo que nos hace replantearnos, y a nuestro editor particularmente, nuestros siguientes títulos, por lo que las obras sobre héroes de guerra japoneses, ingleses y rusos se retrasaran, y en su lugar se editaran con mayor celeridad los libros de EXTRANJEROS DE LA CRUZ DE HIERRO y CABALLEROS DE LA CRUZ DE HIERRO EN RUSIA, títulos que tendrían que salir a finales de año, adelantan sus publicaciones. Tenía intención de escribir un segundo volumen (y un tercero) sobre los héroes de guerra americanos, pero vosotros, queridos lectores sois los que decidiís. He tenido ocasión de hablar con muchos de ustedes, y muchos me llegaron a indicar que: "los americanos no me llaman tanto la atención", o "donde este un alemán que se quite un americano"... y cosas similares. Los héroes de guerra americanos tienen vidas apasionantes, y aunque a simple vista no parecen tan dignos e impresionantes como los esplendidos Caballeros de la Cruz de Hierro les recomiendo encarecidamente que se acerquen a sus vidas y comprobaran que el libro CABALLEROS DE LA MEDALLA DEL HONOR está a la altura de cualquier CABALLEROS DE ...., así como los héroes que sus páginas aparecen. Los lectores, ya amigos, que han leído este libro y el libro de los héroes alemanes se impresionan al conocer las vidas de aquellos que lucharon con honor defendiendo la democracía mundial... auténticos CABALLEROS DE LA MEDALLA DEL HONOR.

martes, 7 de junio de 2011

COLE, DARREL SAMUEL



Cole, Darrell Samuel, nació el 20 de junio de 1920 en una pequeña ciudad llamada Flat River, en el Estado de Missouri. Sus primeros años transcurrieron entre su ciudad natal y una localidad llamada Esther, donde acudió al colegio. En la misma ciudad se graduaría en el instituto local.


Sin un futuro muy claro, decidió aprovechar el plan de gobierno para aprender un oficio, por lo que estudió un año en el Civilian Conservation Corps, y consiguió un diploma como jardinero y otro en secretariado educacional.

El 25 de agosto se unió al USMC, y posteriormente realizaría el curso de adiestramiento en la base de la isla de Parris, al sur de California. Sería posteriormente enviado a la Academia Militar de música, convirtiéndose poco después en músico del ejército: tocaría la corneta.

La verdad es que esto le supuso un jarro de agua fría. Se había alistado para luchar por su país, no para tocar un instrumento musical. Consiguió excelentes puntuaciones de tiro con la ametralladora pesada, pero no fue aceptado como artillero de ametralladora por ser demasiado joven. Después de completar su curso en la Academia Militar de Música fue enviado al Primer Regimiento de la 1ª División de Marines.
Tras regresar brevemente a casa, fue destinado en febrero de 1943 al primer batallón, del 23º de Marines de la 4ª División, en la base militar de Lejeune, en el estado de Carolina del Norte. Cuando su unidad fue trasladada de nuevo, solicitó poder luchar en el frente, y su solicitud fue denegada.

Participaría en la batalla de Guadalcanal que transcurrió desde agosto de 1942 hasta febrero del año siguiente. Cole llegó el 7 de agosto junto con su unidad, las primeras que ponían pie en aquel territorio japonés. En una ocasión, un artillero se puso enfermo y pudo suplirle, y gracias a eso adquirió su primera experiencia de combate.

Después de Guadalcanal, Cole tuvo muchísimas más ocasiones para luchar contra los japoneses. Si era guerra lo que quería, batallas no le iban a faltar. Participó en las batallas de Kwajalein, Saipan y Tinian.

En la batalla de Saipan, Cole ya se había ganado un hueco en la sección de ametralladoras, por lo que fue nombrado jefe de sección de una unidad de ametralladoras pesadas. Durante la contienda, el oficial al mando de su grupo resultó muerto, y Cole, a pesar de sus heridas, asumió el liderazgo. Por sus heridas, sería condecorado con el Corazón Púrpura.

La siguiente lucha le arrastraría a Tinian, una de las islas del archipiélago de las Marianas, el 1 de agosto de 1944. Pondría pie en la isla unos días antes de la invasión principal. Liderando a su unidad, consiguió defender la isla y eliminar a los enemigos de la zona.

Participaría también en las ofensivas sobre las islas Marianas y Palau entre junio y noviembre de 1944, aunque en esta ocasión fue relegado de su unidad y volvió a ejercer de músico. "El músico luchador" quería ir al frente, por lo que solicitó su traslado a una unidad de combate, apoyándose está vez en su experiencia adquirida en las islas del Pacífico. Finalmente, en noviembre de ese año, era ascendido a cabo, y no mucho después a Sargento. Sus peticiones habían tenido su efecto y sería asignado a unidades del frente.

En febrero de 1945 participaría en su única batalla como un suboficial en el frente de batalla. Era el último concierto del soldado-músico. Participó en el desembarco en la primera isla japonesa que asaltarían los americanos.

El 19 de febrero de 1945, el Sargento Cole lideró a su unidad que asaltarían las playas de Iwo Jima. Avanzando con sus hombres, se vieron obligados a detener su avance cuando se vieron envueltos en un intenso fuego cruzado, dado que estaban siendo atacados por dos posiciones fortificadas japonesas. Cole pudo destruir ambos bunkers con granadas. Avanzando de nuevo, y sin detenerse caminaron unos cientos de metros para encontrarse en esta ocasión con tres emplazamientos de ametralladoras japonesas que les volvían a impedir el avance.

El primero de los escollos fue eliminado por sus hombres. Cole avanzó solo para destruir otros emplazamientos enemigos, armado únicamente con granadas de mano y su pistola, pues su ametralladora se había encasquillado. Destruyó las dos posiciones enemigas después de poner en peligro su vida en varias ocasiones, dado que tuvo que aproximarse todo lo posible para destruirlas con granadas.http://www.blogger.com/img/blank.gif Decidió regresar con sus hombres, pero antes de que lo hiciera, una granada enemiga caía a sus pies, matándolo en el acto. Como resultado de la heroicidad de un único hombre, su compañía pudo continuar su avance hacia las fortificaciones enemigas y conseguir el objetivo fijado. Por su valor sería condecorado con la Medalla del Honor a título póstumo.

Cole sería enterrado en el cementerio de la 4ª División en Iwo Jima, pero gracias a la petición de su padre, su cuerpo regresó a la patria y sería enterrado en el cementerio Parkview, en la ciudad de Farmington (estado de Missouri).

Biografía recogida en el libro CABALLEROS DE LA MEDALLA DEL HONOR.
Nota: Las biografías aquí recogidas son un resumen de las aparecidas en el libro citado.

viernes, 3 de junio de 2011

AXMANN, ARTUR



Axmann, Artur, nacio el 18 de febrero de 1913 en la ciudad alemana de Hagen. Tuvo 5 hermanos y él era el benjamín de la familia. Sus padres eran de clase burguesa. En 1916, su familia se mudó a Berlín, donde su padre trabajó en una compañía de seguros. Su padre moriría dos años después y su madre tuvo que arreglárselas para sacar ella sola adelante a la extensa familia. Inició sus estudios en 1919, siendo un excelente alumno, pues en 1922 recibió una beca para estudiar secundaría.
En 1928 oyó un discurso de Goebbels y quedó fascinado por el nacionalsocialismo, y las tremendas oportunidades que brindaban a los jóvenes alemanes. A los 15 años ya era un miembro de las Juventudes Hitlerianas. En 1930 consiguió un importante puesto en las Juventudes Hitlerianas, pero tuvo que abandonarlo debido a su ingreso en la Universidad de Berlín donde se matriculó para estudiar económicas y derecho.
Al año siguiente, cuando su madre y hermano mayor pierden su puesto de trabajo, se vio obligado a trabajar para ayudar a su familia. Cuando comenzó a trabajar se afilió al partido nazi, el NSDAP. Poco tiempo después conseguía un cargo en la organización de las Juventudes Hitlerianas que tan buenos recuerdos le traían.
Tras ostentar varios cargos dentro de la organización y por la impresión favorable que tenían sus superiores de él, le dieron importante cargo como jefe de las Juventudes en Berlín, convirtiéndose en el 2º en importancia dentro de las Juventudes Hitlerianas.

Al inicio de la 2ª Guerra Mundial se presentó voluntario en la Wehrmacth y participó en la invasión de Polonia, pero fue muy rápidamente retirado del frente, seguramente por sus lazos con el partido. En 1940, Artur se convirtió en el líder de la organización que tanto idolatraba. Su primera labor fue militarizar las juventudes, enviando a los jóvenes más adultos al frente y a los líderes y más capaces a las Waffen-SS.
En 1941, decidió volver al Frente del Este, pues consideraba que estando en Berlín sin combatir al enemigo no era un buen alemán. Participó en la guerra una vez más contra los soviéticos, pero debido a terribles heridas causadas en el frente más duro de la guerra perdió su brazo derecho. Ya herido, fue retirado del frente y enviado de nuevo a Berlín ya solamente se dedicaría en cuerpo y alma a las Juventudes.

En Berlín, durante los últimos días del III Reich, Axmann aleccionaba a los Juventudes Hitlerianas que defendían Berlín sobre el heroísmo espartano y hacía lo posible por inspirarles un odio inquebrantable al enemigo y una lealtad firme a Adolf Hitler:

«Sólo hay dos caminos: el de victoria y el de la derrota.»

Los niños lucharon con tenacidad y valor en la Batalla de Berlín. Pero, no hay que olvidar, esa verdad innegable: no eran más que niños. El general Weidling, responsable de la defensa de Berlín se quejó amargamente a Axmann diciendo:

«No se debe sacrificar niños en pos de una causa condenada al fracaso.»

Axmann, sólo estuvo dispuesto a admitir que sus jóvenes no habían recibido la suficiente instrucción. A pesar de que garantizó a Weidling que sus muchachos no utilizarían Panzerfaust, no hizo nada en absoluto para retirarlos del combate, en una muestra escalofriante de la desesperación nazi por seguir combatiendo.
El 20 de abril de 1945, Axmann fue al búnker acompañado de varios miembros de las Juventudes Hitlerianas para que el Führer les condecorara personalmente. Este fue el último "acto oficial" del Reich y donde se grabó a Hitler con vida por última vez. En este mismo acto se ve a Axmann con dos brazos, lo que nos hace suponer que utilizaría una prótesis.
Una vez muerto Hitler, huyó del Führerbunker el día 1 o 2 de mayo acompañando a Bormann y otros altos cargos aún presentes en el búnker. Tratando de huir de los rusos atravesando la avenida Invalidenstrasse, el Tiger sobre el que viajaban explotó por los aires y resultó herido. Muy poco después se encontró los cuerpos sin vida de Stumpfegger y Bormann.
Axmann consiguió evadir a los rusos, pese a estar herido, y gracias a documentación falsa que seguramente tenía preparada en el momento de huir del búnker. Vivió oculto en Mecklemburgo (ciudad alemana de Pomerania bajo control americano) durante un tiempo.

Su tapadera había funcionado, y de hecho fue declarado oficialmente muerto por los rusos y los aliados. Aquí podría haber acabo la biografía de Axmann, perdiéndose entre la multitud como un ciudadano anónimo más, pero se puso en contacto con otros ex líderes de las Juventudes y fue capturado. Tras estar seis meses retenido y sometido a multitud de interrogatorios por parte de los aliados fue liberado en 1946. En 1947 era nuevamente arrestado e interrogado. En 1949 fue juzgado a 3 años y 3 meses de trabajos civiles, cumpliendo la integridad de la condena.
En 1958, fue de nuevo arrestado, juzgado y condenado a pagar 35.000 marcos por haber incitado a la juventud alemana a la guerra. Fue ayudado a escapar de la cárcel por el servicio secreto israelí a cambio de ayudarles a localizar antiguos oficiales de las SS que hubieran participado en los campos de exterminio. En la década de los 70, visitó nuestro país, construyendo un complejo turístico para alemanes en las islas Canarias. Grabó sus memorias y estas fueron publicadas en 1995. Moría al año siguiente, el 26 de octubre en la ciudad de Berlín.

Biografía recogida en el libro EL BUNKER DEL FÜHRER.
Nota: Las biografías aquí recogidas son un resumen de las aparecidas en el libro citado.

miércoles, 1 de junio de 2011

Weidling, Helmuth Otto Ludwig



Weidling, Helmuth Otto Ludwig, nació el 2 de noviembre de 1891 en la ciudad sajona de Halberstadt. Comenzó la carrera militar muy joven, a los 20 años, en 1911 sirviendo en un regimiento de artillería en Breslau. Su siguiente destino fue un batallón en Berlín, donde sería ascendido a Teniente del 10 de agosto de 1912.
Participó en la Primera Guerra Mundial, obteniendo la Cruz de Hierro de Segunda y Primera Clase. Formaría parte del ejército alemán de entreguerras. En 1938 fue ascendido a Coronel del 56º Regimiento de Artillería, participando con el mismo en la invasión de Polonia.

En abril 1940 fue nombrado comandante del regimiento de artillería del 40º Cuerpo Panzer, con el que participó en la Batalla de Francia y en los primeros compases de la invasión de la Unión Soviética en 1941.



En los compases finales de la guerra, cuando los soviéticos estaban muy cerca de Berlín, fue relevado de su cargo y enviando a la Reserva, aunque dos días después y ante el inminente ataque ruso fue nombrado Comandante del LVI Panzerkorps, y ya la batalla de Berlín comenzó con toda su virulencia.

Apodado por sus hombres debido a su áspera piel y su rudo talante, era un sencillo soldado que tan sólo deseaba cumplir con su deber. Decidió ir al búnker y entrevistarse con Krebs, pues este le había informado por teléfono (el día 23 de abril) que iba a ser ejecutado por huir del combate. En el Führerbunker fue recibido con frialdad por Krebs y Burgdorf:

«¿Qué ocurre y por qué van a fusilarme?»

Hitler, cuya pierna derecha no paraba de temblar, asintió con la cabeza y emprendió una prolija explicación sobre su plan operativo para descercar la capital. Por más que a Hitler le pareciera un plan sensato, a un soldado de carácter práctico como Weidling se le antojó absurdo. ¿Era realidad o lo estaba soñando? De pronto Krebs anunció que él asumiría a partir de ese momento la defensa de los sectores oriental y suroriental de Berlín.

A la mañana del día siguiente, después de la reunión diaria que se mantenía en el Führerbunker sobre la situación de la ciudad, Krebs dijo a Weidling:

«–Anoche le causó usted una impresión muy favorable al Führer –dijo Krebs– Le ha asignado el mando de todas las defensas de Berlín.
Weidling cargó con el peso de la responsabilidad limitándose a decir: –Un penoso honor. Hubiera preferido que me fusilaran.»


Weidling había pasado el día reogrnizando sus defensas alrededor de la ciudad, y ya era casi de noche cuando llegó al búnker para informar sobre la situación. Weidling mostró a Hitler el mapa de Berlín y el círculo que los rusos no tardarían en cerrar.

«Nuestras divisiones lo son sólo de nombre, y las tropas rusas las superan en diez contra uno en soldados, y mucho más en potencia de fuego.»

Hitler se negó a aceptarlo. La caída de Berlín, dijo, constituía la ruina de Alemania. A Weidling le indignó que nadie se atreviera a expresar una opinión contraria. Cada palabra dicha por Hitler era aceptada tácitamente. Weidling sintió deseos de gritar:

<¡Eso es una locura, mi Führer! Una gran ciudad como Berlín no puedes ser defendida por unas fuerzas debilitadas y escasas de munición. Piense, mi Führer, en el intolerable dolor que las gentes de Berlín padecerán durante esas batallas>.

Pero no dijo nada. Durante los días siguientes preparó un plan de huida de Berlín para salvar a los soldados que aún combatían y a Hitler, además de inspeccionar los combates que se sucedían en la ciudad personalmente. En la reunión del día 28 de abril, Weidling dijo:

«Al cabo de dos días nuestras tropas se quedarán sin municiones y no podrán seguir resistiendo. Por lo tanto, como soldado propongo que nos arriesguemos a salir de aquí de inmediato.»

El día 29 Weidling se reunió por la noche con Hitler y concluyó su informe que antes del anochecer del día siguiente, la batalla habría terminado, y el general Mohnke también opinó lo mismo. Hitler simplemente dijo:

«Permitiré la retirada de pequeños grupos, pero una capitulación queda descartada.»

El día 30, a última hora de la tarde, había recibido un mensaje de Krebs que le ordenaba presentarse en el Führerbunker. Le extrañó al llegar el caótico ambiente que reinaba en los pasillos, aunque le extraño ver a Goebbels sentado en la mesa de Hitler. Después de hacerle jurar el secreto, le revelaron que Hitler se había suicidado. Goebbels le comentó la posibilidad de solicitar a los rusos una tregua, pero Weidling afirmó que los rusos solamente aceptarían una rendición incondicional.
Tras el fracaso de las negociaciones de paz, Weidling les invitó a continuar con un plan de huida pues era imposible continuar con la batalla de Berlín. Krebs finalmente, aprobó la orden.

Con la huida de todos los líderes de la ciudad o suicidio, el único al mando era Weidling. Este reunió a 100 oficiales en su cuartel general y explicó a todos el matrimonio de Hitler y su suicidio. A continuación dijo:

«De acuerdo con sus últimas voluntades, su cuerpo fue quemado en el Jardín de la Cancillería. Por tanto, estamos liberados del juramento que le prestamos. Por consiguiente, con profundo pesar pero incapaz de seguir responsabilizándome de más víctimas en esta batalla perdida, he decidido rendirme.»

Los presentes guardaron silencio. Sabían que era el peor momento de Weidling en su carrera como soldado. Nadie pronunció una palabra de reproche.


Von Dufving consiguió negociar la rendición y los oficiales pudieron conservar sus armas al cinto y cada soldado poder llevar su equipaje. ¿Y como fue esa reunión? El 2 de mayo, Weidling y su Jefe de Estado Mayor, von Dufving, se reunieron con el General Chuikov. Gracias a los informes rusos desclasificados podemos transcribir la reunión completa:

W: Estaba en la Cancillería la tarde del 30 de abril cuando Krebs, Bormann y Goebbels me lo contaron.
C: ¿Entonces la guerra ha terminado?
W: Pienso que toda muerte innecesaria es un crimen… es una locura.
S: Redacte una orden solicitando la completa rendición, de modo que no haya resistencia en algunos sectores. Mejor tarde que nunca.
W: No tenemos ni municiones ni armas pesadas, por lo que la resistencia no puede durar mucho. Todos los alemanes están confusos, y no me creerán cuando les diga que el Führer está muerto.
C: Escriba una orden solicitando la completa capitulación. Así su conciencia estará tranquila.

Chuikov y Sokolosvky revisaron la carta que Weidling había escrito y la conversación continuó:
C: No es necesario que escriba "ex". Usted es aún comandante.
W: ¡Jawohl! ¿Como debería ser transmitido el mensaje, como una petición o una orden?
C: Una orden.

La reunión entre alemanes y rusos terminó a las 8:23 de la mañana del 2 de mayo de 1945. Poco después, los altavoces anunciaban el texto escrito por Weidling. Salvo en algunos lugares, la batalla de Berlín había concluido.

Dicen algunas fuentes que cuando Weidling anunció la rendición sufrió un paro cardíaco, aunque otras fuentes lo desmienten. Prisionero de los rusos, Weidling cogió un avión rumbo a Moscú el 9 de mayo. En febrero de 1952, un tribunal soviético sentenció a Weidling a 25 años de prisión por no rendir Berlín antes. Weidling murió bajo custodia del KGB a causa de problemas cardíacos el 17 de noviembre de 1955.
Un auténtico Caballero de la Cruz de Hierro, ganador de la Cruz de Caballero con Hojas de Roble y Espadas que fue fiel a su juramento al Hitler y a su código de honor hasta el final de la guerra.

Biografía recogida en el libro EL BUNKER DEL FÜHRER.
Nota: Las biografías aquí recogidas son un resumen de las aparecidas en el libro citado.

lunes, 9 de mayo de 2011

Héroe americano regresa a casa




Kennet Bayne, de 83 años, recibió la normalmente temida llamada del Ejército el pasado 23 de marzo. "Hemos identificado el cuerpo de su hermano. Llegará en una o dos semanas", le dijeron. Con las guerras de Irak y Afganistán, esa ha sido una llamada habitual para muchas familias norteamericanas en los últimos años. La diferencia, en el caso de Kenneth, es que su hermano, el héroe de guerra Robert Bayne, murió, a los 26 años, en la Segunda Guerra Mundial, cruzando el río Rhin cerca de Mannheim, en los últimos meses de encarnizada lucha contra los nazis. Había cuatro soldados del Ejército norteamericano en aquella misión de alto riesgo. Tres resultaron muertos. Sólo se recuperaron los cadáveres de dos. Uno de ellos, el propio Robert, quedó sin identificar durante 66 años. Hoy será enterrado en el cementerio de Dundalk, en Maryland.

Robert Bayne no se alistó en el Ejército el siete de junio de 1944 por obligación. Huérfano de padre, su sueldo en la empresa Western Electric en Baltimore mantenía a toda su familia: a su madre Katie; a sus hermanos, los gemelos Kenneth y Calvin, y a su hermana Florence. Aquel era motivo suficiente para quedar exento del servicio militar, que entonces era obligatorio. Robert, sin embargo, era un patriota. Vio a los hombres de su edad marcharse al frente y quiso servir a su país del mismo modo. Hizo a su madre firmar un documento en que le permitía acudir al frente y así lo hizo, para morir menos de un año después, el 28 de marzo de 1945, en una misión de alto riesgo, nocturna y voluntaria. La guerra acabó menos de seis meses después.

"Durante 66 años, no se nos notificó que unos restos encontrados en el Rhin podían ser los de mi tío", explica a EL PAÍS Kenneth Bayne, de 45 años, sobrino de Robert. "El problema fue una discrepancia en su registro dental. Parece que mi tío sufrió daño en su dentadura momentos antes o después de su muerte en aquella operación. Al no haber una coincidencia exacta entre el cadáver y los archivos del Ejército, no se pudo certificar su identidad. Se le enterró como un soldado desconocido en un cementerio [en Draguinan,] Francia. Con los nuevos desarrollos en identificación por ADN, en el Pentágono pudieron reabrir el caso y nos enteramos de la existencia de aquel cuerpo, que era el de mi tío, hace poco más de un mes".

Hubo más de 74,000 soldados norteamericanos desaparecidos en Europa en la Segunda Guerra Mundial. El Departamento de Defensa cuenta con un comando conjunto de identificación de Prisioneros de Guerra y Soldados Desaparecidos en Combate, con base en Hawái, donde se trabaja para identificar a cientos de cadáveres de diversos conflictos pasados, sobre todo de la segunda Gran Guerra, de la Guerra de Corea, de la Guerra Fría y de la Guerra de Vietnam. "Tenemos un equipo de 600 personas, que comprende a funcionarios, lingüistas, forenses, odontólogos, analistas de inteligencia, especialistas de explosivos y artillería, investigadores, archivistas y decenas de otros especialistas", explica Larry Greer, portavoz de la Oficina de Prisioneros de Guerra y Personas Desaparecidas del Pentágono.

"A diario, equipos individuales registran todo tipo de archivos antiguos aquí y en EE UU y en las instalaciones de nuestros antiguos enemigos. Ese tipo de investigación nos permite desplegar equipos de investigación a hacer trabajo de campo, entrevistando a ciudadanos, localizando puntos de enterramiento o donde fallecieron soldados y recomendando puntos de excavación si hay suficientes pistas. En el caso del soldado raso Bayne, sus restos fueron localizados en Francia", explica Greer. La labor de estos equipos se ha visto facilitada enormemente por los recientes desarrollos en identificación a través de muestras de ADN, algo que se utiliza en el 85% de casos de ese tipo en los que a día de hoy trabaja el Pentágono. Según explica Greer, "el ADN de los restos de un soldado se contrasta siempre con el ADN de un familiar de consanguineidad por vía materna".

Robert Bayne regresó finalmente a EE UU el pasado cuatro de mayo. De sus hermanos, sólo sobreviven los gemelos Kenneth y Calvin, de 83 años. Al saber que el cuerpo de su hermano volvía a casa, colgaron una foto del fallecido, vestido con su uniforme, antes de marchar al frente en el que había de morir, en la ventana de su casa en Dundalk, Maryland. Ambos se encontraban en el aeropuerto Thurgood Marshal de Baltimore cuando llegó el ataúd, cubierto por la bandera norteamericana. Aunque el Ejército les había pedido que se mantuvieran en firmes durante la breve ceremonia, Calvin no pudo evitar la emoción y corrió a besar la bandera. Habían sido 66 años de espera. Y su hermano, el héroe de guerra, estaba por fin de regreso en la patria por la que dio su vida.

Fuente original: El País

Los hijos de Goebbels

Aunque nuestra bitácora recoge héroes de guerra, quiero hacer un inciso y relatar parte del extenso reportaje sobre los hijos de Goebbels en el blog, en homenaje a todos los pobres niños que han sufrido por culpa de sus padres un destino trágico y cruel... héroes a su manera.



Goebbels, La Familia, estaba compuesta por cinco hijas y dos hijos, el Ministro de Propaganda Nazi Joseph Goebbels y su esposa Magda Goebbels. Todos los hijos que tuvo la familia serían asesinados por sus propios padres en el Bunker de Berlín el 1 de mayo de 1945, poco antes de sus padres se suicidaran.

Algo que es desconocido por la mayor parte de los aficionados es que Magda Goebbels tenía un hijo mayor de un matrimonio anterior (y por tanto era hijastro de Goebbels) llamado Günther Quandt el cual no murió a manos de su maléfica madre y su tirano padrastro. Es curioso que el nombre de todos los hijos del matrimonio Goebbels fueran bautizados con nombres que comenzaban por la letra H. Algunos historiadores señalan que es posible que sus nombres fueran una especie de homenaje a Adolf Hilter y al nacionalsocialismo pero no existe ninguna tesis que corrobore esta hipótesis, pues ni Magda ni Joseph hacen mención de ello en sus respectivos diarios.
Harald. Harald Quandt era hijo del anterior marido de Magda, Harald Quandt (multimillonario alemán fundador de BMW). El muchacho tenía 10 años cuando su madre contrajo matrimonio con Goebbels en enero de 1931, dos años después del divorcio de sus padres. El muchacho vivió algunos años con su padre natural hasta que Goebbels protestó formalmente por ello, por lo que fue a vivir a la nueva residencia de su madre. El muchacho acompañó algunas veces a su "tío Joseph" a algún discurso vistiendo el uniforme de las Juventudes Hitlerianas. El joven muchacho participaría en la 2ª Guerra Mundial, alcanzando el rango de Teniente y enrolándose en la Luftwaffe lucharía contra los aliados. Siendo capturado por los aliados sobreviviría a la guerra y a la muerte. Tras la guerra se convertiría en uno de los hombres más millonarios de Alemania tras convertirse en propietario de parte de las fábricas de su padre.

En 1934, Goebbels compro una impresionante casa con sus propios jardines en Schwanenwerder, una isla del rio Havel. También compró un yate a motor para navegar por el río. Los chicos no tenían ponies, pero si un pequeño carruaje para usarlo en los jardines.

La familia también tenia un pequeño castillo cercano a Berlín que era su residencia oficial, aunque realmente solamente era usada como vivienda para los fines de semana. El matrimonio Goebbels quedó muy erosionado a causa de los escarceos amorosos de Goebbels con varias actrices, tanto que comenzaron a vivir separados, y parece que este hecho no pareció ser percibido por los pequeños, pues seguramente pensarían que su padre estaría muy ocupado a causa del trabajo.

A finales de enero de 1944, Goebbels envio a Magda y a sus dos hijas más mayores a un hospital militar para ser filmadas con soldados heridos, pero pronto se abandonó el proyecto porque las terribles heridas de los jóvenes soldados podrían ser demasiado traumáticas para las pequeñas. Cuando el ejército soviético se aproximó a Alemania, Goebbels trasladó a su familia a la seguridad de su residencia en Schwanenwerder. Sus hijos pronto escucharon el ruido producido por la artillería soviética y se preguntaron porque nunca llovía a pesar de escuchar "truenos".

El 22 de abril de 1945, el ejército ruso entraba en Berlín, a la vez que sus hijos hacían lo propio en el Vorbunker, el bunker conectado al Führerbunker debajo de los jardines de la Cancillería del Reich. El líder de la Cruz Roja, el sanguinario Karl Gebhardt (presente en esta obra) se ofreció salvar a sus hijos y sacarlos fuera de la ciudad, pero Goebbels no quiso desprenderse de sus hijos. El coronel F. von Loringhoven recuerda cuando llegaron los niños al Bunker en sus memorias:


«Aquella noche (la noche del 22 al 23 de abril) me encontraba por casualidad en la parte baje de la escalera del búnker cuando vi llegar a Magda Goebbels , una mujer hermosa, muy elegante, seguida de sus seis hijos que bajaban los escalones en fila india. Tuve un mal presentimiento al ver sus frágiles siluetas, vestidas de oscuro, y sus rostros pálidos y ansiosos. ¡Qué idea llevar a unas criaturas tan inocentes a semejante lugar! Si les enviaban a Baviera, no les ocurriría nada. Esos niños, como todos los demás, se exponían a no salir vivos de allí.»


El 27 de abril los niños conocieron a Hanna Reich que llegó al Führerbunker. Hanna Reich recoge en sus memorias este momento:

Cuando entré en la habitación, contemplé aquellas seis hermosas caras de niño, de los 4 a los 12 años, que […] me miraban con viva curiosidad.

Ese mismo día, la secretaría de Hitler escribía lo siguiente en su diario:

«Todos estábamos muy asustados, parecía que las bombas nos caían justo encima, que en cualquier momento íbamos a saltar todos por los aires. Las manos y las piernas me temblaban de tal manera que casi no podía sujetarme en pie. Blondi no sabía dónde esconderse, los niños de lo Goebbels lloraban desconsoladamente. Trauld Junge.»


Junge cuidó de los pequeños cuando a eso de las tres y media de la tarde del 30 de abril Hitler y Eva se suicidaban. Todos los que estaban en el Bunker tenían dos opciones, suicidarse o intentar huir para no caer presa de los soviéticos, que era el peor destino para alguien que había estado tan cerca del régimen nazi. En el Testamento de Goebbels escrito el día anterior a la muerte del Führer, Goebbels decía:

«Por esta razón, expreso en nombre propio, en el de mi esposa y en el de mis hijos, demasiado jóvenes aún para poder manifestarse por sí mismos pero que, de tener la edad suficiente para ello, se adherirían incondicionalmente a esta decisión, el propósito irrevocable de no abandonar la capital del Reich, aun en el caso de que caiga y poner fin al lado del Führer a una vida que para mí personalmente no tiene valor alguno si no puedo dedicarla al servicio del Führer, a su lado»

Los cuerpos de los niños fueron encontrados por los soviéticos el de mayo de 1945 con sus prendas de vestir y los niñas con lazos en sus pequeñas cabezas. Sus cuerpos fueron enterrados con los cuerpos de Hitler, Eva Braun, Krebs, el perro de Hitler y sus padres en tumbas cerca de Rathenow. En los años 70, los restos mortales fueron desenterrados e incinerados para ser tirados a un río.

«Los niños eran inocentes. No se les puede acusar de los crímenes y errores que sus padres cometieron. Fueron asesinados como otras muchas victimas inocentes de la 2ª Guerra Mundial.»


Biografía recogida en el libro EL BUNKER DEL FÜHRER. También disponible una edición de LUJO.
Nota: Las biografías aquí recogidas son un resumen de las aparecidas en el libro citado.

sábado, 7 de mayo de 2011

- Conferencia/Presentación de mi nuevo libro -





Es un placer invitaros a todos a la Conferencia que daré el día 21 de Mayo en el Pabellón de Congresos y Exposiciones de Salamanca (http://www.facebook.com/photo.php?fbid=144287962265168&set=a.155391004488197.33199.100000518952967#!/event.php?eid=212304185460177) aprovechando una convención que hay sobre aficionados a la 2ª Guerra Mundial, momento que también aprovecharé para hablar de mi nueva publicación EL BUNKER DE HITLER que realizare junto a Albertos Mateos Jurado y, sí el presupuesto, el tiempo y dios quiere con Juan Carlos S. C., co-autor del resto de mis publicaciones.

¡¡Allí os espero!!

miércoles, 4 de mayo de 2011

Ganador del Sorteo



El usuario Marc (AKA Fenris) ha ganado el libro de nuestro concurso. Puedes enviarnos un mensaje privado para enviarte el libro o bien para recogerlo. ¡Felicidades al ganador!

martes, 3 de mayo de 2011

Jungle, Traudl. Heroína por cargar con su culpa



Junge, Traudl, también llamada Traudl Humps (su nombre de soltera) nació en la ciudad cuna del nacional-socialismo, Múnich, el 16 de marzo de 1920. La figura de Trauld Junge es fundamental para conocer los hechos ocurridos en el Bunker de Hitler durante la Batalla de Berlín en los coletazos finales de la 2ª Guerra Mundial en Europa. Aunque Hitler tenía otras tres secretarias más (Gerda Christian, Christia Schroeder y Johanna Wolf) su cercanía y amistad con Eva Braun (amante y esposa de Hitler los últimos días de su vida), fue ella y no otra la que mecanografió la última voluntad de Hitler: su testamento político.


En 1942 Traudl Humps se mudó a Berlín donde trabaja su hermana, buscando mejorar su futuro profesional. Es en esta época cuando Traudl conoció a su futuro esposo, Hans Hermann Junge (un joven oficial de las SS que trabajaba en la Begleitkommando SS des Führers. A través de su novio y de sus amigos cercanos al régimen se enteró que el Führer estaba buscando una nueva secretaria privada. Realizó una primera prueba (un dictado) con mucha tranquilidad lo que hizo que apenas tuviera fallos. No ansiaba ni quería el puesto, dado que aún pensaba en convertirse en bailarina junto con su hermana. Poco después fue enviada junto con un grupo de pequeñas jóvenes a la Guarida del Lobo (Wolfsschanze) en tren. Allí se entrevisto por primera vez con el que sería su "mejor jefe" según la propia Traudl. Convivió con él prácticamente a diario desde diciembre de 1942. Hitler siempre era atento y muy amable con la gente que le rodeaba. Era la figura más importante de Alemania, y era idolatrado como una "estrella del Pop". Es normal que Traudl poco a poco se viera totalmente eclipsada por aquel siniestro personaje y lo llegará a considerar casi como una figura paterna de la que no gozaba desde los cinco años.

Desde 1942 la vida de Traudl Junge se desarrollaría en Berlín, Berghof, Berchtesgaden, la Wolfsschanze y el Führerbunker. Durante los años de guerra, Frau Junge también desarrollo cierta aversión hacia los militares, por lo que solía comer en privado con Hitler y sus compañeras. Se acostumbró también a la vida rutinaria de Hitler: levantarse tarde, comer, descansar, tomar café, descansar, cenar tarde, ver proyecciones de películas y marcharse tarde a la cama: en torno a las 5 de la madrugada.

También fue testigo directo del intento de magnicidio del 20 de julio de 1944. Ella misma comenta lo que vio aquel día en el que Hitler lograba salvar la vida:

«Fuimos a nuestro cuarto y de pronto hubo una terrible explosión y ruidos en el exterior [..] No sabíamos que estaba ocurriendo, pero de pronto hubo gran jaleo en el exterior. Alguien llamo a un doctor. [...] Algo había ocurrido. [...] Cuando salimos al exterior había soldados corriendo por todas partes que nos dijeron: - No podéis ir más lejos. Ha habido una explosión causada por una bomba. Y no conocíamos ningún detalle [..]. Queríamos ir al interior para ver que había ocurrido pero se nos acercó un oficial totalmente ensangrentado, el General Jodl, creo, y el mayor Weizenegger, uno de los oficiales del Estado Mayor y nos dijo: – No se puede entrar por aquí. Tenéis que dar la vuelta. [...] No sabíamos si el Führer había muerto y teníamos muchos pensamientos corriendo por nuestras cabezas: ¿Que va a pasarnos? o ¿Quién nos liderará en la guerra? Era una atmósfera de extremo pánico. Volvimos a nuestros cuartos y esperamos. Gunsche vino a nuestro cuarto poco después y nos dijo: – El Führer está bien. [...] Marchamos al Bunker y le encontramos de pie, y parecía muy contento con una gran sonrisa en su cara. Su pelo estaba revuelto y sus pantalones hechos jirones. Nos saludó y con una sonrisa triunfante nos dijo: – He sido salvado. El destino me ha elegido y la providencia me ha salvado. Es un signo de que debo seguir con mi misión hasta el final. Esos cobardes estaban demasiado asustados para abrir fuego y poner en riesgo sus vidas y por eso han puesto la bomba.»

A principios de 1945, Traudl se trasladó junto con el resto de personal de Hitler al bunker de la Cancillería del Reich donde viviría los últimos días del régimen al que había estado sirviendo durante 3 años. La noche del 20 al 21 de abril, Hitler se reunió con sus secretarias y mujeres de su servicio, así como sus secretarias, rogándoles que abandonaran Berlín. Algunas quisieron quedarse y Taudl fue una de ellas. La noche del 28 de abril, Traudl asistió a la boda de Hitler con Eva Braun y minutos después mecanografiaba el Testamento Político de Hitler.


Se marchaba poco después del Bunker en compañía de Günsche, Erich Kempka y Martin Bormann. Fue capturada por los rusos y estos se la entregaron a los estadounidenses. Sometida a interrogatorios sería puesta en libertad en 1947. Su relativa juventud y su ignorancia sobre temas de estado fueron la llave para su liberación.

Tras recobrar la libertad se convirtió en periodista y colaboró con diversos medios de comunicación. En 2001 publicó junto con Melissa Müller un libro titulado Hasta la Hora Final en que relataba todas sus experiencias con el régimen de Hitler. También grabó una entrevista de 90 minutos (que es un resumen de más de 10 horas de duración) poco antes de morir y a pesar de su enfermedad, un cáncer galopante.
Durante el resto de su vida Traudl nunca se escondió y nunca negó su pasado. Es más, su nombre podía ser fácilmente localizado en la guía de teléfonos de Múnich.

Declaró estar en contra de las atrocidades del régimen de Hitler, afirmando que durante su servicio como secretaria personal del Führer nunca llegó a saber nada del Holocausto ni de otros temas relacionados y que en su presencia nunca se mencionó la palabra Jüden (judío).

Siempre crítica sobre su pasado, hablaba con admiración y odio al hablar de Hitler. Y eso es lo que arrastró durante toda su vida.

«Tengo la sensación de que debería estar enfadada con aquella niña y con esa tontería infantil, o que no debería perdonarla por no ver los horrores, aquel monstruo, pero ya fue demasiado tarde, por no ver en qué se estaba metiendo. ¿Cómo pudo aceptarlo sin más? Yo no era una nazi convencida. Al llegar a Berlín pude decir "No, no participaré. No quiero que me manden al despacho del Führer". Pero no me negué. Me pudo la curiosidad. Simplemente nunca pensé que el destino me llevaría donde nunca había querido estar. Y sin embargo, me es muy difícil perdonarme

Biografía recogida en el libro EL BUNKER DEL FÜHRER. También disponible una edición de LUJO.
Nota: Las biografías aquí recogidas son un resumen de las aparecidas en el libro citado.

lunes, 2 de mayo de 2011

LA ÚNICA VERDAD DE LA GUERRA ES QUE MUERE GENTE.

La guerra es un horror donde las propiedades se destruyen, los campos se devastan y, lo más valioso, se pierden vidas humanas. No importa que bando tenga razón, ni cuales son los motivos que conducen al conflicto, ni si esta es legal o no o si es una guerra defensiva o de conquista. Lo cierto es que es una pesadilla donde la muerte, el sufrimiento y la sangre son omnipresentes. Sólo hay que recordar las bajas producidas durante la Segunda Guerra Mundial para darse cuenta de ello y de la terrible escalada que, progresivamente, ha realizado la raza humana en su afán de destruirse a si misma. Se baraja la cifra oficial de unos cincuenta y cinco millones de muertos, una cifra que a nuestros oídos suena vacía y fría, (sobre todo por el embrutecimiento moral que nuestra actual sociedad va acumulando junto a las pérdidas de los valores más elementales), pero que quizás puesto de esta manera nos haga reflexionar: 55.000.000 de muertos.

Entonces, siendo la guerra algo tan brutal y sangriento, ¿qué tiene para que las personas diriman de tal manera sus diferencias y porque nos atrae tanto? A la primera cuestión no podemos responder, porque no es el momento y eso lo llevan intentando mentes más preclaras que las nuestras desde hace siglos, pero en cuanto a la segunda cuestión, el porque nos atrae tanto, podemos decir que la guerra tiene un componente épico y aventuro que es el que nos hace sentirnos atraídos por ella, por su estudio y vicisitudes, también por su descarnada violencia.

En el mundo políticamente correcto que nos toca padecer en la actualidad, decir que la guerra nos interesa por su componente épico o violento es como mínimo invitar a los demás a que nos tachen de violentos, de extremistas políticos y a que se nos tache de amantes de la guerra. Algo completamente absurdo, porque la guerra forma parte, por desgracia, de la Historia del ser humano y como tal no hay que olvidarlo y hay que estudiarla para aprender de los errores cometidos para no volver a recaer en ellos, cosa que, por desgracia, es una lección que no terminamos de aprender. Por eso, podemos sentirnos atraídos por la violencia desmedida de la guerra, por su épica violenta y no por eso ser nosotros mismos violentos.

Dentro de la guerra el componente épico se vislumbra en el movimiento táctico y disciplinado de las tropas, de la gestión de los recursos o de las tremendas batallas donde máquinas y hombres se confunden en una vorágine de acción y crueldad. Pero también en la valentía de los soldados y oficiales que con sus acciones y pensamientos conforman aquello que se denomina "héroe". Dentro del ejército alemán de la Segunda Guerra Mundial hubo hombres que destacaron por encima del resto, soldados que fueron más allá del cumplimiento del deber, que lucharon por su país y sangraron y sufrieron abundantemente por ello (algunos incluso murieron), aunque, como no nos cansamos de repetir los autores de esta obra, lo hicieran por unos ideales equivocados. Sus hazañas brillan en los Diamantes de sus Cruces de Caballeros y quedarán para siempre reflejadas en las páginas de la Historia, porque, mal que nos pese, la guerra, como ya se ha dicho, forma parte del conjunto del ser humano.

Todo aquel que se acerca para leer este libro es porque le atrae el estudio de la Segunda Guerra Mundial, el conflicto más salvaje de todos, y porque siente que forma parte de aquellos soldados que protagonizaron acciones de valor y honor que parecen sacadas de películas de acción. Incluso el más desapasionado estudioso de la historia bélica no puede por menos sentir como el corazón le palpita un poco al conocer las historias de estos veintisiete héroes alemanes, y no puede evitar que la mente le viaje a esos duros momentos a esas batallas y sueñe con un poco de gloria, con un momento de cruda emoción que le haga sentirse más vivo y un héroe. Se imagina a si mismo empuñando un fusil, o quizás un reluciente sable, notando el poder que te confiere un arma, impartiendo órdenes a sus soldados o, porque no, cargando heroicamente contra el enemigo, para honra de su uniforme y admiración de sus iguales. Sí, eso es la épica de la guerra, lo que atrae a tantos a su estudio o a creer en ello, pero son pensamientos y creencias erróneos, fruto de la ignorancia, porque la guerra es un horror donde lo único cierto es que la muerte es tu constante compañera.

No existe la épica, no existe la gloria, y solamente los criminales o los dementes pueden regodearse con la guerra, con el sufrimiento y la destrucción de amigos y enemigos. Los soldados de verdad, los guerreros que hacen de la guerra su profesión, saben que no existe gloria ni épica alguna en la contienda y por eso la desaprueban, intentando por todos los medios no tener que empuñar las armas para solucionar los conflictos una vez más. Mas cuando se llega a eso, estos soldados cumplen con su deber con patriotismo, con celo y con profesionalidad, porque son los defensores de sus valores y de la patria que les vio nacer, de aquello que aman con tanta fuerza y pasión, que sacrifican sus vidas sin pensarlo. Por eso son héroes. A pesar de tener que combatir contra fuerzas superiores en soldados y armamento, a pesar de tener que luchar en multitud de frentes, siempre en pésimas condiciones, heridos, agotados, sabiendo que no pueden vencer, intuyendo o, en muchos casos, con la certeza de que un loco sanguinario es quien les guía, imbuidos por el sentido del deber y por la fuerza que les confería una larga tradición militar, tuvieron que dejar de lado sus temores, recelos y el horror que la guerra les hacía sentir para combatir por su país y contra un enemigo superior. Con todo esto en contra, aún tuvieron victorias en sus haberes y lograron proezas militares inimaginables.

Es entonces cuando se convierten en algo más que héroes: en Caballeros de la Cruz de Hierro. Y cuanto todavía van más allá, cuando osan cruzar esa línea y en medio de tanta destrucción y muerte siguen combatiendo con honor y valentía, entonces obtienen la inmortalidad en la forma de los Diamantes.

Pero estos Caballeros no alaban la guerra, no hablan de épica o de gloria, en sus cansados ojos, en sus resignadas posturas descubrimos la repulsa que sienten hacia el espanto que es la guerra, pero es su profesión, son los mejores en lo que hacen y lo saben, para su desdicha. Su tragedia es mayor cuanto que pelearon por una idea abominable, por una Alemania dominada por el nazismo que pretendía imponer su régimen de terror en todo el mundo, por un Führer megalómano que no supo estar a la altura de tan insignes héroes y por unos oficiales superiores, en su mayor parte nazis, que cegados por un artificial brillo de invulnerabilidad, pensaban que la épica y la gloria les esperaban en el campo de batalla. Un gran error que pagaron cincuenta y cinco millones de muertos.

“El Hombre, la mayor creación del Universo, es aquí humillado y asesinado para diversión de otros hombres". Seneca.

Este es un extracto de los libros CABALLEROS DE LA CRUZ DE HIERRO, EN GUERRA, y DIAMANTES DE LA CRUZ DE HIERRO escritos por los autores Juan Carlos Sánchez Clemares (autor también de la trilogía CRÓNICAS DE UN CONQUISTADOR) y J. A . Márquez Periano (autor de CABALLEROS DE LA MEDALLA DEL HONOR). Ambos libros publicados por MEDEA EDICIONES. Puedes encontrar muchas más información al respecto en las dos obras.