domingo, 26 de junio de 2011

Baker, Addison Earl




Baker, Addison Earl, fue uno de los comandantes más intrépidos y valientes que jamás ha tenido los Estados Unidos de Norteamérica en la joven historia de su aviación militar. Nacido el 1 de enero de 1907, llegó a este mundo en la populosa Chicago.

Una vez más, los historiadores ignoran la vida de este valiente oficial hasta su incorporación a filas, por lo que no sabemos nada de él hasta que se une al Air Corps.


Se alistó como soldado raso en el ejército de tierra en Fort Hayes, en el estado de Ohio, el 17 de enero de 1929 a la edad de 22 años. Le podemos encontrar un año más tarde en las Escuelas Técnicas de vuelo militares de Brooks Field y Kelly Field, dos bases militares de Texas donde muy seguramente recibió sus primeras lecciones de vuelo.

Tras conseguir su licencia de vuelo y convertirse en oficial, estuvo sirviendo en la base militar de Selfridge Field, en Michigan, donde permaneció un año hasta que decidió volver al sector privado y montar su propio negocio, una estación de servicio en Detroit, en el estado de Michigan. A pesar de volver a ser civil de nuevo, continuó sirviendo en el Air Corps como miembro de la Guardia Nacional de Ohio.

Ya en 1943, Baker fue ascendido a Teniente Coronel y fue nombrado comandante de 93º Grupo de Bombarderos Pesados de la 8ª Fuerza Aérea, con base en Benghazi, en el norte de África. Fue en este lugar donde iniciaría su primera y única misión de guerra: el ataque a las refinerías de petróleo nazis de Rumania, en la ciudad de Ploesti.

Ploesti era una ciudad petrolífera en medio de las llanuras de los Alpes transilvanos. El comercio del refinamiento del petróleo comenzó en la ciudad en 185, convirtiéndose en una de las primeras ciudades en enriquecerse por el oro negro extraído de las entrañas de la tierra. En 1942 las refinerías de Ploesti producían cerca de un millón de toneladas de petróleo al mes, lo que suponía el 40% del total de las exportaciones del país rumano. La mayoría del petróleo era consumido por las fuerzas militares el eje.

La misión tendría lugar el 1 de agosto de 1943, en la que intervendrían 177 aviones aliados. Baker pilotaría un B-24 Liberator, liderando su grupo, que formaba parte de la segunda formación (de cinco) de los bombarderos que participarían en la misión. Aviones y cazas enemigos comenzaron a salir de sus bases para tratar de interceptar y destruir la monstruosa formación americana que ocultaba el sol del cielo.

Comenzaba la Operación Tidal-Wave. Al llegar a la zona de ataque, los alemanes ya estaban más que preparados y comenzó un terrible fuego anti-aéreo como jamás habían experimientado los pilotos americanos anteriormente. Cientos de cazas enemigos (algunos hablan de más de 400 unidades, aunque yo rebajaría en al menos 100 cazas esta cantidad) llenaban los cielos.

Comenzó a cundir el caos y la desorganización entre las filas americanos, puesto que no se contaba con esa repentina resistencia. ¡Había que actuar! Una vez que la primera oleada pasó sobre el objetivo, era el momento de Baker y sus hombres.
Baker, que ya lideraba el ataque, decidió dividir el ataque, lo que obligó a la formación a dividirse en dos grupos en direcciones opuestas. Veinte B-24 al mando del coronel Compton continuaron volando hacia el sureste de Bucarest, mientras que 32bombarderos al mando de Baker se dirigieron al noreste para continuar el ataque sobre Ploesti.


Comenzaba el ataque liderado por Baker. Baker a la cabeza, 32 bombarderos B-24 a su espalda, todos en la misma dirección. A su derecha, la formación liderada por el coronel Brown y un poco más a la derecha, la de Ramsay Potts. Los aviones americanos comenzaron a volar a 15 metros por encima del suelo sobrevolando los campos de maíz y trigo rumano. Seguramente más de un campesino rumano tuvo que tirarse al suelo cuando más de 70 aviones de tan grandes dimensiones pasaron sobre su cabeza a tan escasa distancia.

Volando a una velocidad reducida de 200-210 kilómetros por hora, la formación de Baker tenía cinco minutos antes de llegar a su destino. Cinco minutos que resultaron terriblemente largos. Debajo de las fuerzas americanas, había zonas perfectamente camufladas que ocultaban posiciones de artillería antiaérea alemana. Comenzaron a abrir fuego con sus cañones de 50 milímetros impactando a placer sobre los bombarderos, cosa que resultaba terriblemente fácil debido a la escasa altitud a la que volaban los americanos. Los pilotos estadounidenses jamás se habían visto sometidos a un ataque de tal intensidad.

El fuego antiaéreo llenó el aire y el paisaje, y decenas de globos barrera comenzaron a aparecer en el cielo, enganchándose en las alas de los aviones aliados e incluso en la hélices.

Baker, herido por la explosión, seguía a los mandos del timón, sangrando y jadeando, pero vivo y continuando con su misión. Inmediamente su avión, la Chica del Infierno, recibió otros tres impactos directos, uno de ellos en el ala derecha, otro en el fuselaje y un tercero en uno de los tanques adicionales de gasolina que comenzó a arder... y acto seguido el fuego comenzó a extenderse por todo el avión. Uno de los miembros de la tripulación consiguió saltar en paracaídas, pero este no se abrió y se precipitó al vacío puesto que a tan poca altitud era imposible que el paracaídas se abriera a tiempo. Mientras todo esto ocurría, el avión continuaba renqueante su camino hacia su objetivo, las chimeneas gemelas de la refinería que Baker había memorizado gracias a las fotos aéreas y a los mapas de la misión.

Baker tenía aún dos minutos antes de llegar a su destino y ese era el estado en el que se encontraba su avión. Sin embargo, pronto vio la salvación, un poco más adelante había un campo extenso que podría servir perfectamente como pista de aterrizaje. Era una gran oportunidad para controlar el aterrizaje y sobrevivir. Delante… y siguiendo la misma trayectoría, el objetivo. Baker no vaciló: soltó sus bombas para nivelar el avión, permitiendo así mantener su curso y al avión más tiempo volando. Era el líder y tenía que actuar como tal. Antes de partir había dicho a sus hombres:

Os llevaré hasta allí aunque mi avión se caiga a pedazos.

Y eso era precisamente lo que iba a hacer. A pesar del chorro de fuego que salía de su tanque de combustible, a pesar del impacto directo sobre su cabina, continuaría hacia su objetivo. El avión se estremeció de nuevo por la parte de abajo… ¡otro impacto directo! A escasa distancia, el teniente Carl Barthel iba en su bomberdero Qeenie, el cual recordaría años después con estas palabras aquel momento:
«El avión de Baker ya llevaba ardiendo más de 3 minutos. El ala derecha del avión comenzaba a desprenderse. No entiendo como podía haberse mantenido alguien con vida dentro de aquella cabina, pero alguien mantenía el avión, el liderazgo de la unidad y el rumbo hacía aquellas dos chimeneas. Baker era un hombre poderoso, pero cualquiera no hubiera podido mantener la aeronave mucho más allá de aquellas chimeneas».

Baker trató de elevarse solamente después de que dirigiera a sus hombres hacia el objetivo. Su avión comenzó a ganar altitud, intentado conseguir alcanzar los 300 pies, donde los miembros de la quemada tripulación podrían intentar lanzarse en paracaídas para sobrevivir a aquel infierno de fuego. Mientras tanto, las bombas comenzaban a caer de forma masiva sobre la refinería.

Antes de alcanzar los 300 pies las llamas envolvieron toda la cabina y las llamas se tragaron a Baker y el avión irremediablemente se estrelló contra el suelo.

Por su gesta, Baker era condecorado con el Corazón Púrpura, con la Estrella de Plata al Valor, con la Cruz de Servicios Distinguidos y con la Medalla del Honor a título póstumo el 11 de marzo de 1944 por sus extraordinarias capacidades de vuelo, su valiente liderazgo e intrepidez. El Teniente Coronel Baker […] se distinguió con un gran valor al servir a su nación.

El sacrificio de Baker es un reflejo del valiente e intrépido valor de todos los pilotos y oficiales de bombardeos que realizaron miles de misiones de este tipo durante la Segunda Guerra Mundial, que con su necesario sacrificio devolvieron la cordura y la paz al mundo.

Todas las condecoraciones de Baker pueden verse hoy día en el Museo de Historia de Ohio.

Biografía recogida en el libro CABALLEROS DE LA MEDALLA DEL HONOR.
Nota: Las biografías aquí recogidas son un resumen de las aparecidas en el libro citado.

jueves, 16 de junio de 2011

Tienda en Lulu.com




Muchos aficionados a la 2ª Guerra Mundial fuera de España me han preguntado en multitud de ocasiones como poder comprar mis obras publicadas. Tras estudiar cual era la forma más económica posible, he habilitado una tienda en la conocida página web de Lulu.com para la venta de todos mis libros en formahttp://www.blogger.com/img/blank.gifto ebook.

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Los últimos días de Adolf Hitler





Hitler, Adolf nació en Braunau am Inn, el 20 de abril de 1889, una pequeña aldea de Austria. Llegaría a ser nada más y nada menos que Canciller alemán y dictador, llevando al mundo a una nueva guerra mundial.

Muchas páginas se han escrito sobre su persona, por lo que resumir su biografía en estas páginas carece de sentido, dado que hay obras de cientos de páginas (e incluso miles) divididas en varios tomos. Estas breves anotaciones nos ayudarán a comprender como pasó el Führer de Alemania sus últimos días y como fue su final al lado de su esposa. Hitler llegó al Führerbunker el 16 de enero de 1945 ante el avance de las tropas soviéticas, por lo que tuvo que abandonar su Cuartel General en el Frente del Este antes de que este cayera en manos enemigas. Tuvo claro desde un principio querer morir en Berlín, pues no deseaba huir y esconderse durante el resto de sus días e ir huyendo de cerco en cerco para no ser capturado. Muchos de estos testimonios están recogidas en las biografías que aparecen en este libro que nos dan una clara imagen del Hitler de aquella época:

«Hitler estaba destrozado sicológicamente. Estaba enfermo y era un hombre completamente diferente al que recordaba de los noticiarios. En pantalla aparecía con un porte muy erguido, robusto y vigoroso cuando pasaba revista en los desfiles y en las revistas otra tras otra, e incluso al final se mantenía tan erguido como al principio, como si todo lo que estuviese ocurriendo no importase para nada. Por eso me impactó muchísimo cuando lo vi en persona por primera vez: su espalda estaba encorvada, tenía la cara amarilla y los ojos apagados […]. Su mano izquierda temblaba y cuando la apoyaba en la mesa la cubría con la derecha para que nadie se percatase, e incluso arrastraba la pierna izquierda, el hombre estaba destrozado. FREYTAG VON LORINHOGVEN


El 20 de abril, con motivo de su cumpleaños, recibió a unos miembros de las Juventudes Hitlerianas que luchaban en Berlín y les condecoró. Ya estaba bastante hundido físicamente y los muchachos pudieron comprobar como la mano izquierda de Hitler no paraba de temblar, y el Führer la escondía, apoyándola en su espalda.
Las reuniones diarias se llevaban a cabo en la pequeña sala de reuniones del búnker. No escuchaba las sugerencias de los oficiales, era muy testarudo, una vez que había tomado una decisión siempre la seguía tenazmente. Imaginó un ataque de unidades alemanas para romper el cerco soviético sobre la ciudad. Todos sabían que las unidades a las que Hitler se refería no existían o simplemente estaban tan debilitadas que no suponían una fuerza combativa significativa para cualquier operación a gran escala. Los planes para salvar a la ciudad estaban condenados al fracaso desde el principio por una sencilla razón: no había unidades suficientes y el enemigo superaba 10 a 1 a los alemanes, además de estar magníficamente preparado con miles de piezas de artillería, tanques y aviones.

Pero, ¿por qué Hitler no era aconsejado por sus oficiales del Estado Mayor y le hacían ver la realidad? Porque sabían que su Führer no quería escuchar la verdad, quería ver su versión de la guerra de rápidos contraataques y maniobras de divisiones fantasmas, existentes únicamente en papel, y maniobras sobre mapas que no se podían llevar a cabo, porque los hombres de esas unidades hacía mucho tiempo que habían dado su vida por Alemania. Los pocos que protestaban, Weidling por ejemplo, eran tachados de derrotistas, y sus ideas eran rápidamente truncadas. El resto de oficiales sentían el peso de su antiguo juramento de lealtad tan pesado que los conduciría a la muerte y a la horca, como pasó en algunos casos.

¿Cuándo decidió Hitler suicidarse? Habló de suicidio el día 20 a algunos de sus allegados, cuando ya la situación se hacía insostenible. Algunos, los que más, le insistieron en huir de Berlín, algunos, los que menos, le aconsejaron quedarse en Berlín hasta las últimas consecuencias. Para crear una leyenda no podía morir en otro lugar, tenía que morir en Berlín, como un héroe nórdico de la Saga de los Nibelungos. Ese era Adolf Hitler.

¿Por qué se casó con la mujer a la que despreciaba públicamente desde hacía tantos años? Hitler acostumbraba a ignorar y a reírse de Eva entre sus camaradas. Muchos tacharon a Eva Braun como la mujer más infeliz de Alemania. Y de hecho no le faltaban motivos, pero incluso, a pesar de eso, Eva le era fiel y le seguía por un sencillo motivo: amor. El amor mueve montañas, e incluso los monstruos son amados, y este es el mejor ejemplo que se puede esgrimir. A pesar de las órdenes expresas de Hitler, Eva se presentó en Berlín para compartir con Hitler su destino.

A pesar de tener posibilidades para huir, Eva prefirió permanecer al lado de su Führer. Y Hitler solamente había una cosa que admiraba y respetaba y que, sobre todo, recompensaba: la fidelidad. Eva le era fiel pese a cualquier circunstancia, y por eso Hitler se casó con Eva Braun. Hitler recompensó la lealtad de tantos años entregándole a Eva Braun su apellido y el "privilegio" de poder morir a su lado. Lealtad, la misma que Speer, Goering y Himmler, tres de sus más fieles colaboradores no le habían mostrado en los últimos días de su vida, lo que finalmente había acelerado su suicidio. Hitler estaba cansado y su cuñado, Fegelein había pagado con su vida su rabia e impotencia. Ninguno de aquellos traidores a excepción de Speer le sobrevivirían mucho tiempo, pero eso ya no le importaba.

¿Cómo murió Hitler? A las 15.30 horas del 30 de abril de 1945, Hitler empuñó una pistola Walther Estaba solo en la antesala de su habitación con Eva Braun. Eva estaba ya muerta. Yacía sobre un diván, con la cabeza apoyada en el brazo del mismo, envenenada. Sobre la alfombra había una segunda Walther que no había sido usada.
Hitler se sentó ante una mesa. A sus espaldas colgaba el retrato de Federico el Grande. Enfrente, sobre una consola, una fotografía de su madre cuando era joven. Hitler se introdujo el cañón de la pistola en la boca y disparó. Se desplomó hacia delante, derribando un jarrón de flores que chocó con el cuerpo de Eva y le empapó el vestido de agua, y luego cayó al suelo.

Finalmente los cuerpos de Eva y Hitler fueron incinerados y su recuerdo se convirtió en leyenda de infausto recuerdo. La última frase que oyó su guardaespaldas antes de que Hitler se encerrará en la antesala de su habitación para suicidarse fue:

< Mañana muchos maldecirán mi nombre >.

Y así fue, pero con Hitler muerto, la guerra acababa en Europa muy poco después, pues el continuar resistiendo por una causa perdida hacía años era absurdo. La mejor forma de entender al Führer alemán es a través de los ojos de todos aquellos que le rodearon en sus últimos momentos, consiguiendo así la mejor crónica posible sobre los últimos días de un Reich que debería haber durando mil años, aunque, afortunadamente para el mundo occidental, no fue así.

Biografía recogida en el libro EL BUNKER DEL FÜHRER.
Nota: Las biografías aquí recogidas son un resumen de las aparecidas en el libro citado.

martes, 14 de junio de 2011

VANCE JUNIOR, LEON ROBERT




Vance Jr., Leon Robert, nació en la ciudad de Enid (estado de Oklahoma) el 11 de agosto de 1916.

Vance fue un buen estudiante además de un excelente atleta. Su padre pensaba que la educación era muy importante, y es por ello que fue muy estricto con su hijo, del que esperaba muy buenas notas. Vance no le decepcionaría, consiguiendo un 94 sobre cien en su examen final de Matemáticas. Vance fue a cursar estudios universitarios a la Universidad de Oklahoma.Dos años después ingresó en la Academia Militar de West Point por sus altas calificaciones, muy seguramente en contra de los deseos paternos.

Tras licenciarse en la Academia Militar solicitó su ingreso en el Army Air Corps, donde sería aceptado. Sirvió en la base militar de Goodfellow en San Angelo, Tejas, donde comandaría el 49º Escuadrón. Durante sus cinco años de servicio, sus excelentes notas de West Point y su capacidad de mando le harían ascender rápidamente en el escalafón militar, llegando a alcanzar el rango Teniente Coronel en ese tiempo.

Con su unidad participaría en una misión contra objetivos alemanes sin demasiados problemas. En su segunda misión, comandó una unidad de bombarderos para golpear y destruir posiciones alemanas cerca de la costa francesa, apoyándo así los desembarcos durante el Día D, los cuales tendrían lugar al día siguiente, el 6 de junio de 1944.

El 5 de junio, Vance se aproximó a su objetivo con sus hombres y ordenó lanzar las bombas. Algo falló en los mecanismos de salida pues muchas no fueron lanzadas. Acto seguido ordenó una segunda pasada sobre el objetivo. Las baterías antiaéreas enemigas ya estaban preparadas en esta segunda ocasión, por lo que comenzó un terrible fuego antiaéreo. El avión de Vance recibió una gran cantidad de impactos en unos pocos segundos: tres de los cuatro motores ya no funcionaban, el piloto había muerto, varios heridos en el avión y él había sufrido una herida que le había prácticamente seccionado el pie derecho. A pesar de ello, asumió el puesto del piloto y lideró a su unidad para realizar esa segunda pasada, de tal forma que el bombardeo fue un éxito.

Con la misión completada, dirigió el avión hacia la costa inglesa, y mantuvo el control del aparato todo lo que pudo mientras maniobraba con un único motor. Cuando ya sobrevolaban territorio aliado, ordenó a la tripulación saltar. Cuando se preparaba para saltar recibió una llamada por el intercomunicador interno del avión, lo que le hizo suponer que aún quedaban miembros de la tripulación en el interior de la aeronave, por lo que volvió a coger los mandos y soltó las bombas que aún portaba para dirigirse al mar y poder dar una oportunidad a aquellos que no habían podido tirarse en paracaídas. Tumbado en el suelo de la cabina y utilizando únicamente los alerones y elevadores pudo aterrizar exitosamente en el agua.

Fue embarcado con otros heridos en un avión hospital, avión que jamás llegaría a su destino pues se estrelló.

Su condecoración sería recogida por su querida hija de 4 años en la base militar de Enid el 11 de octubre de 1946.

Biografía recogida en el libro CABALLEROS DE LA MEDALLA DEL HONOR.
Nota: Las biografías aquí recogidas son un resumen de las aparecidas en el libro citado.

Entrevista en el foro http://www.1y2gm.com/




Saludos,

Unos administradores de un foro de la 2ª Guerra Mundial, a tenido a bien entrevistarme. Será una entrevista que durará algún tiempo, dado que la gente postea sus dudas/preguntas en un hilo en el foro y voy respondiendo poco a poco. Os dejo aquí el enlace por si a alguien le interesa participar.

Un cordial saludo.

http://www.1y2gm.com/

jueves, 9 de junio de 2011

-We do not glorify Nazis-




Esa es la respuesta que un llamado "editor" me ha dado después de remitirle un dossier de más de 20 páginas hablando de nuestras publicaciones, mencionando en todo momento que no se realiza ninguna apología de ningún tipo, sino que se representan a los héroes alemanes como lo que son, personas que tuvieron y protagonizaron hechos heróicos en combate.

Mucha gente olvida que el término "nazi" viene asociado al partido nazi, el NSDAP, el partido Nacionalsocialista. ¿Eran todos los soldados "nazis"? No, ni mucho menos. Solamente algunos altos oficiales de la Wehrmatch eran "nazis", es decir, miembros del NSDAP o que compartían alguno de los ideales nazis.

Desafortunadamente, como he reiterado en mis obras, los "vencedores" echaron tierra sobre los derrotados, desglorificando las hazañas de estos insignes hombres que, aunque lucharon por ideales abominables y terribles, fueron héroes de guerra, pero parece que a los ganadores, poco les importa.

-We do not glorify nazis. Nosotros tampoco, solamente reflejamos lo que ocurrió, con la mayor objetividad posible y evitando publicar información sobre criminales y asesinos.

-We do not glorify nazis. Por supuesto que no. Nosotros hablamos sobre aquellos que ya están olvidados. ¿Tú, señor editor extranjero, te llamas patriota cuando no tienes en tus supuestos títulos ninguna obra dedicada a los ganadores de la Medalla del Honor durante la 2ª Guerra Mundial?

En fin, estas cosas me enervan. Y luego se llaman democrátas...

miércoles, 8 de junio de 2011

- El peso de los héroes alemanes -




Tengo que decir que me agrada sobremanera las excelentes ventas cosechadas en la Feria del Libro de Madrid de este año (2011), la verdad es que no me esperaba que TODAS nuestras obras se agotaran en tan solo un fin de semana. Afortunadamente ahora todos los títulos vuelven a estar disponibles por una rápida reedición de todos las obras, especialmente de CABALLEROS DE LA CRUZ DE HIERRO, que se ha convertido en nuestro libro más vendido, quizás por ser el primero de la colección publicada sobre héroes de guerra.

Quisiera hablar de los números, los números son los responsables de todas las decisiones de nuestra vida: hora a la que quedamos, día que nacimos, día que morimos... Los números y cifras también son importantes para pensar en las obras y publicaciones posteriores que debemos realizar. Nuestra sorpresa ha sido muy grata al descubrir que todos los títulos de nuestra colección sobre héroes alemanes de guerra han sobrepasado nuestras mejores y más optimistas estadísticas, habiendo ya perdido la cuenta de reediciones y reimpresiones de las mencionadas obras.


Desafortunadamente no ha ocurrido lo mismo con los héroes de guerra norteamericanos, aquellos que ganaron la Medalla del Honor de los Estados Unidos de Norteamérica, que, aúnque no se ha vendido mal del todo, no ha cumplido nuestras espectativas, lo que nos hace replantearnos, y a nuestro editor particularmente, nuestros siguientes títulos, por lo que las obras sobre héroes de guerra japoneses, ingleses y rusos se retrasaran, y en su lugar se editaran con mayor celeridad los libros de EXTRANJEROS DE LA CRUZ DE HIERRO y CABALLEROS DE LA CRUZ DE HIERRO EN RUSIA, títulos que tendrían que salir a finales de año, adelantan sus publicaciones. Tenía intención de escribir un segundo volumen (y un tercero) sobre los héroes de guerra americanos, pero vosotros, queridos lectores sois los que decidiís. He tenido ocasión de hablar con muchos de ustedes, y muchos me llegaron a indicar que: "los americanos no me llaman tanto la atención", o "donde este un alemán que se quite un americano"... y cosas similares. Los héroes de guerra americanos tienen vidas apasionantes, y aunque a simple vista no parecen tan dignos e impresionantes como los esplendidos Caballeros de la Cruz de Hierro les recomiendo encarecidamente que se acerquen a sus vidas y comprobaran que el libro CABALLEROS DE LA MEDALLA DEL HONOR está a la altura de cualquier CABALLEROS DE ...., así como los héroes que sus páginas aparecen. Los lectores, ya amigos, que han leído este libro y el libro de los héroes alemanes se impresionan al conocer las vidas de aquellos que lucharon con honor defendiendo la democracía mundial... auténticos CABALLEROS DE LA MEDALLA DEL HONOR.

martes, 7 de junio de 2011

COLE, DARREL SAMUEL



Cole, Darrell Samuel, nació el 20 de junio de 1920 en una pequeña ciudad llamada Flat River, en el Estado de Missouri. Sus primeros años transcurrieron entre su ciudad natal y una localidad llamada Esther, donde acudió al colegio. En la misma ciudad se graduaría en el instituto local.


Sin un futuro muy claro, decidió aprovechar el plan de gobierno para aprender un oficio, por lo que estudió un año en el Civilian Conservation Corps, y consiguió un diploma como jardinero y otro en secretariado educacional.

El 25 de agosto se unió al USMC, y posteriormente realizaría el curso de adiestramiento en la base de la isla de Parris, al sur de California. Sería posteriormente enviado a la Academia Militar de música, convirtiéndose poco después en músico del ejército: tocaría la corneta.

La verdad es que esto le supuso un jarro de agua fría. Se había alistado para luchar por su país, no para tocar un instrumento musical. Consiguió excelentes puntuaciones de tiro con la ametralladora pesada, pero no fue aceptado como artillero de ametralladora por ser demasiado joven. Después de completar su curso en la Academia Militar de Música fue enviado al Primer Regimiento de la 1ª División de Marines.
Tras regresar brevemente a casa, fue destinado en febrero de 1943 al primer batallón, del 23º de Marines de la 4ª División, en la base militar de Lejeune, en el estado de Carolina del Norte. Cuando su unidad fue trasladada de nuevo, solicitó poder luchar en el frente, y su solicitud fue denegada.

Participaría en la batalla de Guadalcanal que transcurrió desde agosto de 1942 hasta febrero del año siguiente. Cole llegó el 7 de agosto junto con su unidad, las primeras que ponían pie en aquel territorio japonés. En una ocasión, un artillero se puso enfermo y pudo suplirle, y gracias a eso adquirió su primera experiencia de combate.

Después de Guadalcanal, Cole tuvo muchísimas más ocasiones para luchar contra los japoneses. Si era guerra lo que quería, batallas no le iban a faltar. Participó en las batallas de Kwajalein, Saipan y Tinian.

En la batalla de Saipan, Cole ya se había ganado un hueco en la sección de ametralladoras, por lo que fue nombrado jefe de sección de una unidad de ametralladoras pesadas. Durante la contienda, el oficial al mando de su grupo resultó muerto, y Cole, a pesar de sus heridas, asumió el liderazgo. Por sus heridas, sería condecorado con el Corazón Púrpura.

La siguiente lucha le arrastraría a Tinian, una de las islas del archipiélago de las Marianas, el 1 de agosto de 1944. Pondría pie en la isla unos días antes de la invasión principal. Liderando a su unidad, consiguió defender la isla y eliminar a los enemigos de la zona.

Participaría también en las ofensivas sobre las islas Marianas y Palau entre junio y noviembre de 1944, aunque en esta ocasión fue relegado de su unidad y volvió a ejercer de músico. "El músico luchador" quería ir al frente, por lo que solicitó su traslado a una unidad de combate, apoyándose está vez en su experiencia adquirida en las islas del Pacífico. Finalmente, en noviembre de ese año, era ascendido a cabo, y no mucho después a Sargento. Sus peticiones habían tenido su efecto y sería asignado a unidades del frente.

En febrero de 1945 participaría en su única batalla como un suboficial en el frente de batalla. Era el último concierto del soldado-músico. Participó en el desembarco en la primera isla japonesa que asaltarían los americanos.

El 19 de febrero de 1945, el Sargento Cole lideró a su unidad que asaltarían las playas de Iwo Jima. Avanzando con sus hombres, se vieron obligados a detener su avance cuando se vieron envueltos en un intenso fuego cruzado, dado que estaban siendo atacados por dos posiciones fortificadas japonesas. Cole pudo destruir ambos bunkers con granadas. Avanzando de nuevo, y sin detenerse caminaron unos cientos de metros para encontrarse en esta ocasión con tres emplazamientos de ametralladoras japonesas que les volvían a impedir el avance.

El primero de los escollos fue eliminado por sus hombres. Cole avanzó solo para destruir otros emplazamientos enemigos, armado únicamente con granadas de mano y su pistola, pues su ametralladora se había encasquillado. Destruyó las dos posiciones enemigas después de poner en peligro su vida en varias ocasiones, dado que tuvo que aproximarse todo lo posible para destruirlas con granadas.http://www.blogger.com/img/blank.gif Decidió regresar con sus hombres, pero antes de que lo hiciera, una granada enemiga caía a sus pies, matándolo en el acto. Como resultado de la heroicidad de un único hombre, su compañía pudo continuar su avance hacia las fortificaciones enemigas y conseguir el objetivo fijado. Por su valor sería condecorado con la Medalla del Honor a título póstumo.

Cole sería enterrado en el cementerio de la 4ª División en Iwo Jima, pero gracias a la petición de su padre, su cuerpo regresó a la patria y sería enterrado en el cementerio Parkview, en la ciudad de Farmington (estado de Missouri).

Biografía recogida en el libro CABALLEROS DE LA MEDALLA DEL HONOR.
Nota: Las biografías aquí recogidas son un resumen de las aparecidas en el libro citado.

viernes, 3 de junio de 2011

AXMANN, ARTUR



Axmann, Artur, nacio el 18 de febrero de 1913 en la ciudad alemana de Hagen. Tuvo 5 hermanos y él era el benjamín de la familia. Sus padres eran de clase burguesa. En 1916, su familia se mudó a Berlín, donde su padre trabajó en una compañía de seguros. Su padre moriría dos años después y su madre tuvo que arreglárselas para sacar ella sola adelante a la extensa familia. Inició sus estudios en 1919, siendo un excelente alumno, pues en 1922 recibió una beca para estudiar secundaría.
En 1928 oyó un discurso de Goebbels y quedó fascinado por el nacionalsocialismo, y las tremendas oportunidades que brindaban a los jóvenes alemanes. A los 15 años ya era un miembro de las Juventudes Hitlerianas. En 1930 consiguió un importante puesto en las Juventudes Hitlerianas, pero tuvo que abandonarlo debido a su ingreso en la Universidad de Berlín donde se matriculó para estudiar económicas y derecho.
Al año siguiente, cuando su madre y hermano mayor pierden su puesto de trabajo, se vio obligado a trabajar para ayudar a su familia. Cuando comenzó a trabajar se afilió al partido nazi, el NSDAP. Poco tiempo después conseguía un cargo en la organización de las Juventudes Hitlerianas que tan buenos recuerdos le traían.
Tras ostentar varios cargos dentro de la organización y por la impresión favorable que tenían sus superiores de él, le dieron importante cargo como jefe de las Juventudes en Berlín, convirtiéndose en el 2º en importancia dentro de las Juventudes Hitlerianas.

Al inicio de la 2ª Guerra Mundial se presentó voluntario en la Wehrmacth y participó en la invasión de Polonia, pero fue muy rápidamente retirado del frente, seguramente por sus lazos con el partido. En 1940, Artur se convirtió en el líder de la organización que tanto idolatraba. Su primera labor fue militarizar las juventudes, enviando a los jóvenes más adultos al frente y a los líderes y más capaces a las Waffen-SS.
En 1941, decidió volver al Frente del Este, pues consideraba que estando en Berlín sin combatir al enemigo no era un buen alemán. Participó en la guerra una vez más contra los soviéticos, pero debido a terribles heridas causadas en el frente más duro de la guerra perdió su brazo derecho. Ya herido, fue retirado del frente y enviado de nuevo a Berlín ya solamente se dedicaría en cuerpo y alma a las Juventudes.

En Berlín, durante los últimos días del III Reich, Axmann aleccionaba a los Juventudes Hitlerianas que defendían Berlín sobre el heroísmo espartano y hacía lo posible por inspirarles un odio inquebrantable al enemigo y una lealtad firme a Adolf Hitler:

«Sólo hay dos caminos: el de victoria y el de la derrota.»

Los niños lucharon con tenacidad y valor en la Batalla de Berlín. Pero, no hay que olvidar, esa verdad innegable: no eran más que niños. El general Weidling, responsable de la defensa de Berlín se quejó amargamente a Axmann diciendo:

«No se debe sacrificar niños en pos de una causa condenada al fracaso.»

Axmann, sólo estuvo dispuesto a admitir que sus jóvenes no habían recibido la suficiente instrucción. A pesar de que garantizó a Weidling que sus muchachos no utilizarían Panzerfaust, no hizo nada en absoluto para retirarlos del combate, en una muestra escalofriante de la desesperación nazi por seguir combatiendo.
El 20 de abril de 1945, Axmann fue al búnker acompañado de varios miembros de las Juventudes Hitlerianas para que el Führer les condecorara personalmente. Este fue el último "acto oficial" del Reich y donde se grabó a Hitler con vida por última vez. En este mismo acto se ve a Axmann con dos brazos, lo que nos hace suponer que utilizaría una prótesis.
Una vez muerto Hitler, huyó del Führerbunker el día 1 o 2 de mayo acompañando a Bormann y otros altos cargos aún presentes en el búnker. Tratando de huir de los rusos atravesando la avenida Invalidenstrasse, el Tiger sobre el que viajaban explotó por los aires y resultó herido. Muy poco después se encontró los cuerpos sin vida de Stumpfegger y Bormann.
Axmann consiguió evadir a los rusos, pese a estar herido, y gracias a documentación falsa que seguramente tenía preparada en el momento de huir del búnker. Vivió oculto en Mecklemburgo (ciudad alemana de Pomerania bajo control americano) durante un tiempo.

Su tapadera había funcionado, y de hecho fue declarado oficialmente muerto por los rusos y los aliados. Aquí podría haber acabo la biografía de Axmann, perdiéndose entre la multitud como un ciudadano anónimo más, pero se puso en contacto con otros ex líderes de las Juventudes y fue capturado. Tras estar seis meses retenido y sometido a multitud de interrogatorios por parte de los aliados fue liberado en 1946. En 1947 era nuevamente arrestado e interrogado. En 1949 fue juzgado a 3 años y 3 meses de trabajos civiles, cumpliendo la integridad de la condena.
En 1958, fue de nuevo arrestado, juzgado y condenado a pagar 35.000 marcos por haber incitado a la juventud alemana a la guerra. Fue ayudado a escapar de la cárcel por el servicio secreto israelí a cambio de ayudarles a localizar antiguos oficiales de las SS que hubieran participado en los campos de exterminio. En la década de los 70, visitó nuestro país, construyendo un complejo turístico para alemanes en las islas Canarias. Grabó sus memorias y estas fueron publicadas en 1995. Moría al año siguiente, el 26 de octubre en la ciudad de Berlín.

Biografía recogida en el libro EL BUNKER DEL FÜHRER.
Nota: Las biografías aquí recogidas son un resumen de las aparecidas en el libro citado.

miércoles, 1 de junio de 2011

Weidling, Helmuth Otto Ludwig



Weidling, Helmuth Otto Ludwig, nació el 2 de noviembre de 1891 en la ciudad sajona de Halberstadt. Comenzó la carrera militar muy joven, a los 20 años, en 1911 sirviendo en un regimiento de artillería en Breslau. Su siguiente destino fue un batallón en Berlín, donde sería ascendido a Teniente del 10 de agosto de 1912.
Participó en la Primera Guerra Mundial, obteniendo la Cruz de Hierro de Segunda y Primera Clase. Formaría parte del ejército alemán de entreguerras. En 1938 fue ascendido a Coronel del 56º Regimiento de Artillería, participando con el mismo en la invasión de Polonia.

En abril 1940 fue nombrado comandante del regimiento de artillería del 40º Cuerpo Panzer, con el que participó en la Batalla de Francia y en los primeros compases de la invasión de la Unión Soviética en 1941.



En los compases finales de la guerra, cuando los soviéticos estaban muy cerca de Berlín, fue relevado de su cargo y enviando a la Reserva, aunque dos días después y ante el inminente ataque ruso fue nombrado Comandante del LVI Panzerkorps, y ya la batalla de Berlín comenzó con toda su virulencia.

Apodado por sus hombres debido a su áspera piel y su rudo talante, era un sencillo soldado que tan sólo deseaba cumplir con su deber. Decidió ir al búnker y entrevistarse con Krebs, pues este le había informado por teléfono (el día 23 de abril) que iba a ser ejecutado por huir del combate. En el Führerbunker fue recibido con frialdad por Krebs y Burgdorf:

«¿Qué ocurre y por qué van a fusilarme?»

Hitler, cuya pierna derecha no paraba de temblar, asintió con la cabeza y emprendió una prolija explicación sobre su plan operativo para descercar la capital. Por más que a Hitler le pareciera un plan sensato, a un soldado de carácter práctico como Weidling se le antojó absurdo. ¿Era realidad o lo estaba soñando? De pronto Krebs anunció que él asumiría a partir de ese momento la defensa de los sectores oriental y suroriental de Berlín.

A la mañana del día siguiente, después de la reunión diaria que se mantenía en el Führerbunker sobre la situación de la ciudad, Krebs dijo a Weidling:

«–Anoche le causó usted una impresión muy favorable al Führer –dijo Krebs– Le ha asignado el mando de todas las defensas de Berlín.
Weidling cargó con el peso de la responsabilidad limitándose a decir: –Un penoso honor. Hubiera preferido que me fusilaran.»


Weidling había pasado el día reogrnizando sus defensas alrededor de la ciudad, y ya era casi de noche cuando llegó al búnker para informar sobre la situación. Weidling mostró a Hitler el mapa de Berlín y el círculo que los rusos no tardarían en cerrar.

«Nuestras divisiones lo son sólo de nombre, y las tropas rusas las superan en diez contra uno en soldados, y mucho más en potencia de fuego.»

Hitler se negó a aceptarlo. La caída de Berlín, dijo, constituía la ruina de Alemania. A Weidling le indignó que nadie se atreviera a expresar una opinión contraria. Cada palabra dicha por Hitler era aceptada tácitamente. Weidling sintió deseos de gritar:

<¡Eso es una locura, mi Führer! Una gran ciudad como Berlín no puedes ser defendida por unas fuerzas debilitadas y escasas de munición. Piense, mi Führer, en el intolerable dolor que las gentes de Berlín padecerán durante esas batallas>.

Pero no dijo nada. Durante los días siguientes preparó un plan de huida de Berlín para salvar a los soldados que aún combatían y a Hitler, además de inspeccionar los combates que se sucedían en la ciudad personalmente. En la reunión del día 28 de abril, Weidling dijo:

«Al cabo de dos días nuestras tropas se quedarán sin municiones y no podrán seguir resistiendo. Por lo tanto, como soldado propongo que nos arriesguemos a salir de aquí de inmediato.»

El día 29 Weidling se reunió por la noche con Hitler y concluyó su informe que antes del anochecer del día siguiente, la batalla habría terminado, y el general Mohnke también opinó lo mismo. Hitler simplemente dijo:

«Permitiré la retirada de pequeños grupos, pero una capitulación queda descartada.»

El día 30, a última hora de la tarde, había recibido un mensaje de Krebs que le ordenaba presentarse en el Führerbunker. Le extrañó al llegar el caótico ambiente que reinaba en los pasillos, aunque le extraño ver a Goebbels sentado en la mesa de Hitler. Después de hacerle jurar el secreto, le revelaron que Hitler se había suicidado. Goebbels le comentó la posibilidad de solicitar a los rusos una tregua, pero Weidling afirmó que los rusos solamente aceptarían una rendición incondicional.
Tras el fracaso de las negociaciones de paz, Weidling les invitó a continuar con un plan de huida pues era imposible continuar con la batalla de Berlín. Krebs finalmente, aprobó la orden.

Con la huida de todos los líderes de la ciudad o suicidio, el único al mando era Weidling. Este reunió a 100 oficiales en su cuartel general y explicó a todos el matrimonio de Hitler y su suicidio. A continuación dijo:

«De acuerdo con sus últimas voluntades, su cuerpo fue quemado en el Jardín de la Cancillería. Por tanto, estamos liberados del juramento que le prestamos. Por consiguiente, con profundo pesar pero incapaz de seguir responsabilizándome de más víctimas en esta batalla perdida, he decidido rendirme.»

Los presentes guardaron silencio. Sabían que era el peor momento de Weidling en su carrera como soldado. Nadie pronunció una palabra de reproche.


Von Dufving consiguió negociar la rendición y los oficiales pudieron conservar sus armas al cinto y cada soldado poder llevar su equipaje. ¿Y como fue esa reunión? El 2 de mayo, Weidling y su Jefe de Estado Mayor, von Dufving, se reunieron con el General Chuikov. Gracias a los informes rusos desclasificados podemos transcribir la reunión completa:

W: Estaba en la Cancillería la tarde del 30 de abril cuando Krebs, Bormann y Goebbels me lo contaron.
C: ¿Entonces la guerra ha terminado?
W: Pienso que toda muerte innecesaria es un crimen… es una locura.
S: Redacte una orden solicitando la completa rendición, de modo que no haya resistencia en algunos sectores. Mejor tarde que nunca.
W: No tenemos ni municiones ni armas pesadas, por lo que la resistencia no puede durar mucho. Todos los alemanes están confusos, y no me creerán cuando les diga que el Führer está muerto.
C: Escriba una orden solicitando la completa capitulación. Así su conciencia estará tranquila.

Chuikov y Sokolosvky revisaron la carta que Weidling había escrito y la conversación continuó:
C: No es necesario que escriba "ex". Usted es aún comandante.
W: ¡Jawohl! ¿Como debería ser transmitido el mensaje, como una petición o una orden?
C: Una orden.

La reunión entre alemanes y rusos terminó a las 8:23 de la mañana del 2 de mayo de 1945. Poco después, los altavoces anunciaban el texto escrito por Weidling. Salvo en algunos lugares, la batalla de Berlín había concluido.

Dicen algunas fuentes que cuando Weidling anunció la rendición sufrió un paro cardíaco, aunque otras fuentes lo desmienten. Prisionero de los rusos, Weidling cogió un avión rumbo a Moscú el 9 de mayo. En febrero de 1952, un tribunal soviético sentenció a Weidling a 25 años de prisión por no rendir Berlín antes. Weidling murió bajo custodia del KGB a causa de problemas cardíacos el 17 de noviembre de 1955.
Un auténtico Caballero de la Cruz de Hierro, ganador de la Cruz de Caballero con Hojas de Roble y Espadas que fue fiel a su juramento al Hitler y a su código de honor hasta el final de la guerra.

Biografía recogida en el libro EL BUNKER DEL FÜHRER.
Nota: Las biografías aquí recogidas son un resumen de las aparecidas en el libro citado.