lunes, 30 de marzo de 2015

- Rememorando XXXVIII: Un yorshire héroe de guerra -

Hoy rememoramos a un "héroe de guerra" muy especial llamado Smoky, un bello y majestuoso ejemplar de Yorkshire, todo un héroe, de hecho tenía poses de tal.

Smoky, posando con una copa conmemorativa.


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Esta es la épica y la gloria de un Yorkshire Terrier de tan solo 4 kilos de peso y apenas 20 centímetros de alto.  Este perro fue encontrado en medio de la jungla de Nueva Guinea por un soldado norteamericano en un agujero de tirador excavado en el suelo. ¿Qué hacia un perro de esta raza perdido en medio de la selva guineana? Seguramente era una mascota de algún regimiento británico, o incluso de algún oficial, no lo sabemos. Lo que sí está claro es que el pobre animal estaba completamente asustado por las explosiones y tiros que sonaban a su alrededor, por lo que era un pequeño ovillo de pelos tembloroso. El soldado introdujo al animal en su mochila y continuó el enfrentamiento contra las fuerzas niponas.

Un poco más tarde el soldado americano vendería a Smoky al cabo William A. Wynne por dos dólares australianos, cantidad que necesitaba para continuar su partida de poker. Desde ese momento Smoky viajaría en la mochila del mencionado soldado durante 2 años combatiendo a los japoneses, en las duras condiciones climatológicas típicas del trópico, sin recibir tratamiento veterinario de ninguna clase.   

Smoky sirvió en la Fuerza Aérea , con el 26º Escuadrón de Reconocimiento de la 5ª Flota aérea. volando en 12 misiones de rescate y en decenas de misiones de reconocimiento. En aquellos vuelos gastó una gran cantidad de horas cerca de las ametralladoras. Smoky tiene acreditadas además 12 misiones de combate y fue condecorado con  ocho estrellas ("derribos"). Smoky participaría en 150 misiones de bombardeo, además de sobrevivir a un Tifón en la isla de Okinawa, además de saltar en paracaídas en una ocasión. También salvaría la vida de su amo en una ocasión cuando ladró para advertir a su amo de unas balas que provenían de un avión enemigo cuando estaba en un barco de transporte. Smoky ladró y se agachó, avisando así a Wynne para que hiciera lo propio. 8 hombres que estaban a su lado eran impactados por las balas enemigas muriendo casi en el acto al estar aún de pie.

Smoky sería ascendido a cabo y recibiría sus correspondientes condecoraciones por participar en todas esas operaciones. Realizaría otras misiones, pero de ellas hablaremos en otra entrada del blog. Smoky viviría 14 años. Su tumba y su Memorial son visitados anualmente por multitud de curiosos.


domingo, 29 de marzo de 2015

- Rememorando XXXVII: ¿Cuantas cajetillas de tabaco por un oficial británico?

Esta noche, y dado que la sección de anécdotas históricas se ha convertido en muy popular volvemos a ofrecer otra divertida historia relacionada con un héroe de guerra que ya fue partícipe de una entrada en este mismo blog. Esta noche hablaremos de Hans von Luck, uno de los oficiales del Estado Mayor de Rommel en Francia y en Africa, en el famoso Afrika Korps. Esta noche comentaremos una de las anécdotas más divertidas y curiosas de este extraordinario oficial, ganador de la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro.

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Hans von Luck, posando orgulloso con la Cruz de Caballero.
Los británicos cuentan muy orgullosos la extrema caballerosidad mostrada por los oficiales alemanes durante la Campaña de África, muy especialmente la de Rommel. Eso no quitaría para que los británicos intentarán asesinarle en una misión que resultó un completo fracaso (esa era caballerosidad británica con la que los ingleses devolvieron el buen gesto de Rommel hacía todos los oficiales capturados, pero eso es otra Historia).
Rommel, el Zorro del Desierto, todo un caballero de honor.

Esta caballerosidad también se extendió a otros oficiales del Afrika Korps, y parece ser que Hans von Luck no era una excepción. Era un auténtico hombre de principios y un competente oficial que se preocuba por sus hombres. A raíz del éxito obtenido en el intercambio de información de prisioneros con las fuerzas británicas en ocasiones anteriores, llegó a un acuerdo con su homólogo inglés para para el fuego cada día a una hora determinada y solían mantener conversaciones del tipo: <Hoy hemos capturado al soldado X y se encuentra bien>. En una ocasión se enteró que los ingleses habían recibido un suministro imortante de cigarrillos que daría para todo un mes de consumo a las fuerzas británicas. ¡Qué lujo! Los alemanes sufrían de falta de suministros de toda clase, y los anhelados cigarrillos era uno de los muchos lujos que echaban en falta los soldados alemanes. Von Luck deseaba subir la moral de la tropa y darles un premio por su valor en combate, así que se puso en contacto con los ingleses y propuso hacer un cambio: un millón de cigarrillos por un oficial inglés de alta graduación.


Como si fuera una puja, los ingleses solamente ofrecieron 600.000 cigarrillos, a lo que von Luck aceptó. Se informó al oficial inglés sobre su suerte, ¡iba a ser liberado! ¿Y qué creéis que dijo el oficial inglés? Protestó porque consideró que era demasiado bajo el precio a pagar y se negó a ser intercambiado. von Luck no salía de su asombro. ¿Qué no quieres ser intercambiado? von Luck tuvo que convencer finalmente al británico para que aceptara el cambio. Pero obviamente, este no es el final de la historia dado que... ¿a qué no sabéis quién era el oficial? Pues nada más y nada menos que el heredero de la compañía tabacalera inglesa Players, que en la actualidad forma parte del grupo Imperial Tobacco Group.




Finalmente tanto alemanes como británicos fumaron tranquilamente aquel día gracias a Hans von Luck y a su buena suerte para convencer a un cabezudo oficial británico.

jueves, 26 de marzo de 2015

- Rememorando XXXVI: El francotirador alemán que nunca existió -




Hoy hablaremos de algunas leyendas y falsos héroes de la Historia. En primer lugar hablaremos del imaginario francotirador inventado por Vasili Záitsev durante la Batalla de Stalingrado.

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Thorvald, Heinz, también llamado König, Erwin. El mundo del cine ha hecho mucho daño al extenso conocimiento que la gente tiene sobre muchos acontecimientos de la humanidad y la 2ª Guerra Mundial no es ajena a las falsedades y mentiras que el celuloide ha hecho creer a miles de personas a lo largo de toda su vida.

Una de las batallas más épicas del conflicto que nos ocupa fue la Batalla de Stalingrado donde el ejército alemán era por fin derrotado en Rusia, sufriendo así su primera gran derrota en el Frente Oriental. Uno de los aspectos más brutales y heroicos de esta batalla fue sin duda la importancia de los francotiradores soviéticos durante la lucha entre las fuerzas alemanas y soviéticas en los escombros de la ciudad sitiada. En aquella época se hizo muy importante levantar la escasa moral de los soldados del ejército rojo que combatían contra un enemigo que consideraban invencible y esto fue posible gracias a la propaganda.

El servicio de inteligencia del ejército rojo conocía de buena tinta la importancia de la propaganda en el pueblo y en sus soldados, pues no en vano los alemanes se habían convertido en los maestros de la misma tiempo atrás. Imitando el modelo alemán los soviéticos comenzaron a editar folletos y periódicos entre la tropa, comentado las hazañas de los héroes de la madre patria que luchaban contra el peligroso y cruel enemigo nazi que trataba de conquistar Rusia.

La figura militar soviética más importante que ganó fama entre aquellas ruinas ensangrentadas fue el francotirador soviético Vasili Záitsev, el cual se especializó en abatir a oficiales alemanes.
Engrandecer la figura de Záitsev era relativamente fácil. Bastaban con exagerar el número de enemigos eliminados, por lo que las abultadas cifras de muertos causadas por el experto tirador fueron infladas y hoy en día muchos creen a pies juntillas que mató a cientos de personas… algo completamente erróneo. En el bando alemán ocurría exactamente lo mismo. Por poner un ejemplo: Knisper, uno de los mejores ases de tanques de la Historia se le han confirmado entre 160 y 180 victorias sobre blindados enemigos cuando en realidad es bastante dudoso que llegará a cosechar más de 100 victorias. Otro claro ejemplo es el tanquista Otto Carius al que se le atribuyen más de 150 victorias, cuando él mismo confesó en una entrevista personal y a viva voz que no llegó a más de las 120 victorias. El poder de la propaganda. Escribes un hecho en un periódico y todo el mundo da por sentado que es una verdad innegable… ¡¡cuando es totalmente falso!!

La lucha entre dos tiradores era ideal para engrandecer la figura del joven tirador soviético, así que algún comisario político decidió sacarse de la manga la enigmática figura de un Mayor/Coronel (incluso en el rango las fuentes no se ponen de acuerdo) llamado Heinz Thorvald. Por supuesto tenía que pertenecer a las terribles Waffen-SS, ¡por supuesto! Por si fuera poco tendría que tener alguna condecoración alemana digna de importancia… ¿por qué no una Cruz de Caballero y las Hojas de Roble? Mejor engrandecer el linaje del enemigo… ¡¡vamos a convertirle en un miembro de la nobleza!! Así, cuando el joven pastor de los Urales, Záitsev, acabé con él la gente podrá entender como la eterna lucha de clases que el comunismo siempre ha defendido siempre, así como la ruptura con el viejo régimen y los aristocráticos enemigos de la Unión Soviética. 

- El "famoso" francotirador en la película Enemigo a las Puertas -

Partiendo de esa base, sabemos que los nobles alemanes siempre llevan el apellido Von en su nombre, y parece que el comisario político que "inventó" a Heinz Thorvald se le olvidó incluir el "von" en el nombre completo del francotirador alemán. ¡No pasa nada! Inventamos una Escuela de Francotiradores de las Waffen-SS en Prusia, en Berlín o en cualquier parte (las versiones difieren) y nuestro "terrible enemigo" será  profesor de esa escuela de Francotiradores. Por supuesto, tales escuelas de francotiradores nunca existieron.

Otro sencillo dato para corroborar la NO existencia del tirador alemán es que ningún registro de las Waffen-SS, de las SS o del ejército alemán guarda constancia alguna de su nombre, así como de las supuestas condecoraciones que ganó: nada más y nada menos que la Cruz de Caballero y las Hojas de Roble… ¡ahí es nada! Otro interesante dato a tener en cuenta es que Záitsev, para confirmar la muerte del tirador alemán, le quitó la mira telescópica de su arma. Hoy día esa mira telescópica puede verse en el Museo de Guerra de Moscú, y debajo una pequeña inscripción que reza lo siguiente: Major Konig, head of the Berlin Central Snipers School and Olympic shooting champion of 1936 (Mayor König, responsable de la Escuela de Francotiradores de Berlín y campeón de tiro olímpico en 1936).
En 1936, durante los juegos alemanes de Berlín, solamente hubo 3 competiciones olímpicas de tiro: tiro con pistola a 25 metros, a 50 metros y tiro con rifle a 25 metros. Obviamente ninguno de los tres ganadores de las medallas olímpicas era alguien llamado Thorvald. Vaya, se ve que al que escribió el artículo se le olvidó confirmar que en 1936 hubiera un ganador olímpico con el nombre que se acaban de inventar... ¡madre mía que vergüenza!

El dato más importante y que hemos pasado por alto es que, según las fuentes rusas, el francotirador de las SS abatido por Záitsev abatió a más de 400 enemigos. Si fuera así, ¿no habría pasado a los anales de la Historia? Tal y como comenté en mi obra Caballeros de la Cruz de Hierro, el mejor francotirador del ejército alemán de todos los tiempos fue Mätthias Hetzenauer, el cual consiguió más de 350 aciertos. También hay que recordar que el ejército alemán aún conservaba parte del espíritu prusiano y que por lo tanto matar de lejos sería algo muy deshonroso y poco honorable. ¿Un noble de tradición prusiana habría optado por la carrera de francotirador? Es algo bastante dudoso, por no olvidar que en las Waffen-SS apenas existían francotiradores y que la mayor parte de los tiradores alemanes formaban parte de las divisiones de montaña del ejército regular de tierra alemán: el Heer. Aunque sí existieron francotiradores en las Waffen-SS estos fueron una pequeña cantidad si los comparamos con el Heer, que componían el grueso principal de las fuerzas alemanas en la 2ª Guerra Mundial.

¿Y cual es la única prueba que afirma la existencia del francotirador alemán? El testimonio del propio Záitsev. Se hizo tan popular con aquella historia que el propio Záitsev la incluyó en sus memorias:

«Conocía 'la firma' de los francotiradores fascistas por el carácter de sus disparos, su camuflaje y enseguida distinguía a los tiradores más profesionales de los novatos, a los cobardes de los enemigos valientes y resolutivos. Sin embargo el carácter del <superfrancotirador> alemán era un secreto para mí. Las observaciones diarias de nuestros compañeros no daban ningún resultado. Era difícil decir donde se encontraba. Probablemente cambiaba sus posiciones con frecuencia y me buscaba con la misma precaución con la que yo le buscaba a él. Un día el alemán le destrozó el visor óptico del rifle a mi amigo Morózov e hirió a Sheikin. Morózov y Sheikin, los cuales se consideraban francotiradores muy profesionales  pues conseguían triunfos en los enfrentamientos más difíciles. Ya no tenía dudas de que se habían tropezado con el <superfrancotirador> fascista que yo buscaba yo. Al amanecer, Nikolái Kulikov y yo ocupamos las mismas posiciones en las que el día anterior estuvieron nuestros compañeros. Observando el conocido paisaje y no descubrí nada nuevo. Termina el día y de repente, sobre la trinchera fascista apareció inesperadamente un casco. Se movía despacio a lo largo de la trinchera. ¿Disparar? ¡No! ¡Es una trampa! El casco empieza a balancearse de manera artificial… es probable que lo este sujetando el ayudante del francotirador… espera que me descubra al disparar. 
-¿Dónde se oculta?-, le pregunté a Kulikov cuando por la noche abandonábamos nuestro escondite. Por la paciencia que manifestó el enemigo durante el día, adiviné que el francotirador berlinés había estado aquí. Llegó el segundo día. ¿Quién de nosotros tendrá los nervios más fuertes? ¿Quién resultará ser más astuto? Observé con mucha atención durante mucho tiempo las posiciones enemigas pero no encontré su escondrijo. Continúo observando. Entre el tanque y el fortín hay una plancha de hierro con un montículo de ladrillos rotos. Lleva allí ya mucho tiempo. Me imagino en el lugar del adversario y me pregunto: ¿Dónde sería mejor situar el puesto de francotirador? ¿Ocuparía la posición bajo aquella plancha? A lo mejor se oculta allí, bajo la lámina de hierro en zona neutral. Decidí comprobarlo. Puse una manopla en una tablilla y la levanté. El fascista se dejó engañar. Un impacto directo. Seguro que está debajo de la plancha. Es necesario hacerle aparecer y apuntar por lo menos a una parte de su cabeza. Ahora es inútil tratar de conseguirlo. Necesito tiempo. Pero ya conozco el carácter del fascista. No cambiará esa posición tan buena. Nosotros, por nuestra parte, teníamos que cambiar la posición obligatoriamente. Nos quedamos hasta el amanecer. El sol salía muy rápido y con la llegada del día el combate se desarrolló con más fuerza. Ningún ruido podía distraernos de cumplir nuestra tarea. Durante la primera parte del día decidimos hacer una pausa, pues el brillo de la óptica podría delatarnos. Por la tarde, nuestros fusiles estaban a la sombra, mientras que sobre la posición del fascista caían directamente los rayos del sol. En un borde de la plancha algo brilló: ¿Un trozo de cristal o el visor óptico? Con mucho cuidado, tal y como solo lo puede hacer el francotirador más experto, Kulikov empezó a levantar el casco. El fascista disparó. El hitleriano pensó que había asesinado por fin al francotirador soviético al que intentaba cazar desde hacía cuatro días y mostró su cabeza. Contaba con ello. Mi impacto fue preciso. La cabeza del fascista bajó y el visor óptico de su fusil, inmóvil, continuó brillando bajo el sol hasta la noche... Al atardecer, nuestros soldados atacaron a los alemanes y en el fragor del combate sacaron de la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro al comandante fascista muerto. Tomaron sus documentos y los llevaron al jefe de división.»

Un testimonio recogido en su biografía que claramente hace sospechar de manera flagrante que se trató toda de una burda y elaborada mentira. Los años, la publicación de las memorias de Káitsev y la publicación de sendas novelas de ficción en las que se recogió el nombre del francotirador hicieron del mito una realidad innegable. Hoy en día incluso canales de televisión de máxima seriedad emiten documentales en los que supuestos expertos hablan de las luchas entre francotiradores alemanes y soviéticos, hablando de la lucha entre Záitsev y König. 

Poco después, la película de Enemigo a las Puertas acabó con hacer universal una mentira que los historiadores rigurosos sabemos desde hace tiempo: König, Thorvald… nunca existieron. Lo único que no se puede negar es que dicha película es una excelente película de fantasía.

miércoles, 25 de marzo de 2015

- Rememorando XXXV: La primera acción heroica de Kurt Knispel -


De nuevo he vuelto a escribir la biografía más completa escrita hasta el momento en castellano de otro gran tanquista, en este caso del mejor de todos: Kurt Knispel. A este famoso tanquista se le conoce por ser el mayor as de la Historia Militar a bordo de un tanque. Pero, ¿sabías que su primera acción de guerra donde demostró su valía en la destrucción de un tanque no utilizó ningún carro de combate? ¿Cómo lo hizo?

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 No te pierdas este extraordinario documento que ve la luz por primera vez en la Historia en nuestro idioma (fragmento de la biografía de más de 30 páginas dedicadas a Kurt Knispel en mi última obra HÉROES BLINDADOS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL):

Cuando esto ocurrió otros 4 T-34 aparecieron rumbo a las posiciones enemigas. ¿Qué hacer? Una pieza anti-tanque disparó su última bala, noqueando al primero de los tanques. Los otros tres continuaron su avance para destruir a los indefensos tanques alemanes.  

En este momento es cuando el valor de Kurt Knispel y su madera de héroe hicieron acto de presencia por primera vez. Knispel cogió una mina antitanque la cual armó con sus propias manos. Acto seguido, le dijo a su compañero:

Escucha Willi, iré hacía aquel tanque está moviéndose por la derecha. Haz que la infantería enemiga mantenga las cabezas agachadas con nuestra ametralladora.

El cabo Willi Schrörs asintió en silencio entiendo perfectamente lo que su sargento tenía intención de hacer.  Dirigió su arma en dirección al cuarto tanque soviético que se aproximaba en su dirección. Justo detrás podía ver el movimiento de las tropas de pie del Ejército Rojo que protegían su avance detrás de la bestia de acero consiguiendo así cobertura.

El T-34 disparó en su dirección pero el proyectil pasó por encima de sus cabezas. El T-34 había errado el tiro. En los momentos posteriores, Knispel se dirigió rápidamente a la derecha sin perder ni un segundo más, en dirección a un grupo de pequeños arbustos. Corriendo, Knispel iba moviéndose de cobertura a cobertura, tratando de llegar delante del enemigo.

Cuando el T-34 comenzó a moverse de nuevo, este se dirigió directo hacía él.  Knispel deslizó rápidamente la mina en el camino del tanque enemigo y rodó a un lado evitando los disparos enemigos. Entonces se levantó y buscó cobertura en una depresión en el terreno. El T-34 se detuvo y volvió a disparar. Entonces comenzó de nuevo a moverse hacia delante y su oruga izquierda pasó por encima de la mina. La mina estalló con fuerte ensordecedor sonido. La explosión había inutilizado el tanque enemigo. La infantería soviética continuó su avance a pesar del fuego de armas ligeras alemanas. De pronto se oyeron el sonido de otras minas anti-tanque que acababan con los últimos tanques enemigos. Conteniendo el aliento, Knispel se arrastró hasta el agujero de tirado que estaba detrás de la ametralladora alemana.

¡Dios mío Kurt, ha sido increíble, has destruido uno con tus propias manos!


Bueno, la mina antitanque también ha tenido algo que ver- bromeó Knispel.
Modelo de la mina utilizada por Knispel durante la famosa acción.


martes, 24 de marzo de 2015

- Rememorando XXXIV: Cuando un general alemán se rindió a un español -

Hoy recordamos una de las anécdotas históricas que más visitas tuvo durante 2014. Una anécdota en la que tenemos como protagonista a un general alemán ganador de la Cruz de Caballero... y un soldado español.

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Volvemos a la colección de anécdotas legendarias, en esta ocasión volvemos a recordar al que pasó a la Historia como el "Salvador de París", el cual ya tuvo una primera anécdota en su primera entrega de dicha colección de Anécdotas Históricas.


- El famoso "Salvador de París" -

     Obviamente nos referimos al general alemán Von Choltitz, el cual era un oficial alemán de alta graduación condecorado nada más y nada menos que por la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro, es decir, un auténtico héroe de guerra alemán, de sangre prusiana corriendo por sus venas y de un antiguo linaje nobiliario que su apellido, Von, ya nos delataba. Como ya sabemos, el general alemán rindió la ciudad para evitar su destrucción, eliminando todas las órdenes para destruir los edificios públicos de la ciudad de las luces.
Él y los 17.000 hombres bajo su mando se rindieron al general francés Leclerc y al líder de la resistencia Henri Rol-Tanguy el 25 de agosto de 1944. 

Y aquí llega el momento de la anécdota de hoy: "Como curiosidad, cabe destacar que von Choltitz fue capturado por los españoles de la 2ª División Blindada francesa. Von Choltitz  fue llevado ante el extremeño Antonio Gutierrez, y él y sus hombres iban vestidos con meros uniformes franceses de soldado. El alemán se negó a rendirse ante alguien sin galones, y Antonio Gutierrez se limitó a decir a responderle modo de presentación: «Soy español», y con eso estaba dicho todo. Von Choltitz era prisionero de los aliados".

- Momento en la que el general firma la rendición de la guarnición de París -

Y este hecho es el único en la Historia Militar, momento en la que todo un general alemán se rendía ante un español, Antonio Gutierrez con la frase:  «Soy español», al más puro estilo de los Tercios de Flandes: <Esto es un tercio español>.

domingo, 22 de marzo de 2015

- Rememorando XXXIII: Una carta de amor desde la Francia Ocupada -

- La carta de amor de la 2ª Guerra Mundial -

Hoy recordamos una entrada que fue popular hace un año en este blog, una carta de amor desde la Francia ocupada por las fuerzas alemanas y que forma parte de la colección privada de militaria de José A. Márquez, el autor de estas lineas.

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Como bien ya sabéis me había tomado unas pequeñas vacaciones de mi blog debido a mis estudios en la Universidad de Oxford. He regresado, dado que ahora estoy en el tiempo de descanso entre una asignatura y otra, para retomar el Blog con nuevos cambios y mejoras que voy a ir introduciendo, especialmente en contenido, y sorpresas que os iré desvelando poco a poco. Soy coleccionista de Militaria y ya he dedicado varias entradas en mi blog a mi colección como el post especial REALIZADO EN NAVIDAD CON UNA DE LAS JOYAS DE MI COLECCIÓN.

Pues bien. Hace algunos años adquirí un lote de varias cartas de la 2ª Guerra Mundial, de las cuales ando traduciendo algunas de ellas. Hubo una de ellas que me llamó poderosamente la atención y era, nada más y nada menos que una carta de amor de un soldado alemán llamado Emil a su querida esposa "Ella". El soldado parece que llegaba tarde para coger el tren que le llevaría a una Francia ya ocupada por los alemanes y a su nuevo destino, por lo que cogió, quizás sin autorización la bicicleta de su mujer. El soldado no pudo esperar más a su esposa en el anden, y le entregó la bicicleta a varios operarios ferroviarios, y el motivo de la carta es básicamente el "que ha pasado con la bicicleta".

     Francia 14 de octubre 1940

Mi amor,

Ayer por la tarde llegué a mi nuevo hogar, cansado y cargado de sueño. Me fui a la cama de inmediato y dormí como una rata hasta 6:30,  cuando escuché de nuevo la voz de mi Sargento:  "¡Levántate!". Querida Ella, con gusto habría dado la vuelta y dormido otra vez, pero tuve que levantarme, sin piedad. Es por eso que te estoy escribiendo ahora al mediodía.

- Una vieja bicicleta -

Sobre todo , mi querida Ella, ¿qué pasa con la bicicleta? ¿La tienes? Querida Ella, apenas pude esperar mucho más para que llegara el tren, no podía esperar más, hubiera preferido esperarte hasta que tú, mi amor, hubieras estado allí. Por lo tanto dejé la bicicleta a dos trabajadores del ferrocarril que estaban allí, y les dije que mi esposa la recogería muy pronto. Les dije que cuando mi mujer llegara le dieran la bicicleta. Les dije que vestías de negro, que tenías el pelo del mismo color y que medías  alrededor  de 1,55 m de altura.

Me aseguraron que la bicicleta llegaría a manos seguras. Que pasó mí amor,  ¿qué le pasó a la  bicicleta? Querido Ella, si no conseguiste recuperar la bicicleta, por favor pregunta  en la estafeta de la estación de tren  quien  trabajaba por la noche, entre las tres y media y cuatro estaba trabajando y pide los nombres de los trabajadores ferroviarios. Uno de ellos debe tener la bici. De lo contrario, quéjate y seguro que entregarán la bicicleta inmediatamente. Sin embargo, no creo que la bici esté en malas manos y espero que ya tengas.

- Un soldado alemán desconocido, ¿quizás Emil? -

Querida Ella, te ruego que por favor me confirmes que ya tienes la bicicleta, porque de lo contrario no me quedaré tranquilo. Te debería haber esperado, y así esto no habría sucedido . Sin embargo, es algo que ya no puedo cambiar.

Querida Ella, debido a que preparé todo muy rápido olvidé mi cepillo de zapatos y el betún , mi peine y la linterna. Te ruego que me envíes estas cosas por favor, sabes que las necesito y que son necesarias.

Querida Ella, también recibí una carta en la que me decías que habías vuelto de vacaciones. Dentro había una foto tuya en la que estás con Frank.  Estás maravillosa en la foto.  […]

Querida Ella,  dejo ya de escribir y te envío muchos saludos y muchos, muchos besos y también me gustaría volver a saber de ti lo antes posible.

Tu Emil

P. D.: Espero poder estar de nuevo en casa y recibir tu cálida bienvenida y volver a besarte.

P.  D.: Querida Ella, me olvidé también mi encendedor en casa,  así que por favor  envíamelo junto con las otras cosas .

     Esa era la vida diaria de un soldado alemán. No hay gloría en la guerra, sino congoja por los detalles más simples. El soldado escribe a su esposa, sintiéndose culpable porque no la pudo esperar el tiempo suficiente para devolverle la única bicicleta de la que disponía el matrimonio. Culpable, porque se encuentra a miles de kilómetros de casa y no pudo entregar al amor de su vida su bicicleta. Culpable, por participar en una guerra en la que seguramente él no quería participar, como cientos de miles de alemanes. Quizás la guerra acabó para Emil en el Frente del Este, quizás defiendo Normandía de los alemanes o quizás en tierras italianas, o incluso quizás defendiendo Berlín... no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que hubo miles de soldados alemanes que no pudieron regresar con sus familias, y que fueron enterrados por toda Europa en lápidas sin nombre... eso los más afortunados.

- Lápida de soldado desconocido -

     Quizás Ella consiguiera recuperar la bicicleta y escribir a su preocupado esposo que ya respiró aliviado al saber que al fin la bicicleta estaba en manos de su querida esposa. Lo único que espero es que la guerra acabará bien para los dos y los dos se reencontraran y dieran muchos paseos en bicicleta en la Alemania de la post-guerra, pero desafortunadamente nunca lo sabremos. Sirvan estas líneas de recuerdo a todos los soldados que pudieron descansar junto a sus esposas al finalizar ese conflicto tan cruel llamado Segunda Guerra Mundial.


José A. Márquez Periano.

sábado, 21 de marzo de 2015

- Primicia: El 28º Ganador de los Diamantes de la Cruz de Hierro -



Recordamos la primicia más importante que el autor de su blog dio en los cuatro años de vida de este blog, el encontrar al 28º ganador de los Diamantes de la Cruz de Hierro, totalmente desconocido y olvidado por la Historia. Un interesante descubrimiento que volvemos a poner a disposición de los lectores de este blog.

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Retomando el asunto, tal y como comenté hace dos años descubrí de forma fortuita la referencia a un posible ganador de los Diamantes de la Cruz de Hierro durante la 2ª Guerra Mundial. Pues bien, dado que no he tenido ocasión de mencionarlo en ninguna de mis publicaciones, pero que sí lo recogeré en la versión corregida y extendida que estoy preparando de DIAMANTES DE LA CRUZ DE HIERRO. Hoy ha llegado el momento de tan importante acontecimiento.

Antes de continuar, debo decir que lo que me ha llevado a hacer público este descubrimiento, como digo fortuito, es la muerte de Rochus Misch, dado que era la persona que podría haber corroborado de primera mano la teoría (como digo es solamente una hipótesis pero sustentanda por un testimonio de primera mano). Cuando hice la pregunta por primera por teléfono a Rochus Misch este se mostró esquivó con la respuesta y prometió profundizar en el asunto en la entrevista que iba a realizarle en noviembre de este año (pero desafortunadamente murió el 6 de septiembre de 2013).
   
Pues bien, el ganador del 28º Condecorado con los Diamantes de la Cruz de Caballero durante la 2ª Guerra Mundial fue Eduard Dietl, responsable de la toma de Noruega y uno de los oficiales alemanes que participaron en el Frente Nororiental durante la 2ª Guerar Mundial.

El general Dietl en una foto de archivo

     El Generaloberst (General) ganó la Cruz de Caballero con Hojas de Roble por su actuación en Narvik y en la Invasión de Noruega. Hasta aquí todo correcto. Sabemos que Dietl participaría posteriormente en el Frente Oriental junto con los Finlandeses luchando contra los soldados del Ejército Rojo y que posteriormente moriría en un accidente de avión, siendo el único de los 4 oficiales que iban en dicho avión que fue condecorado a título póstumo con una condecoración. Recordemos que en dicho avión iban 3 generales (Thomas-Emil von WickedeKarl Eglseer y Franz Rossi) y el propio Dietl. ¿Por qué fue condecorado con las Espadas para su Cruz de Caballero y por qué los otros tres generales no recibieron ninguna condecoración también a título póstumo?
   
     Este extraño misterio queda resuelto con el testimonio de una de las secretarias de Hitler que escribió su biografía, Traudl Junge, de la cual ya hablé en este blog y en mi libro EL BÚNKER DEL FÜHRER.



    Esto es lo que escribió Trauld Junge en sus memorias:

<Entre los altos mandos del ejército  estaba el mariscal de campo Dietl, que dirigía las tropas de montaña en Noruega. Venía directamente del frente y recibió en esta ocasión los brillantes de la Cruz de Caballero. Hitler le apreciaba mucho y habló mucho tiempo con él. Por supuesto Dietl quiso aprovechar la ocasión para visitar a su espaosa. Hitler le aconsejó que despegara con el avión a la mañana siguiente, ya que por la tardelas condiciones climatológicas solían ser muy malas en la región de Salzburgo. Pero Dietl no podía esperar. Despegó a primera de la mañana, pese a la nieble. Y a Hitler le despertaron con la noticia de que su condecorado mariscal de campo había fallecido en un accidente aéreo. Hitler se mostró muy afectado. No creo que fingiera. Todos apreciabamos a Dietl, y su repentina muerte nos afectó. Al mismo tiempo, Hitler estaba furioso porque Dietl hubiera sido tan irreglexivo y se hubiera arriesgado a volar con una condiciones meterológicas desfavorables. Repitió una vez más que sus colaboradres insustituibles tenían el deber de evitar el peligro.>

     De este texto se desprende que Trauld Junge fue testigo directo de la entrega de las Espadas y los Diamantes al General Dietl por parte de Hitler. De eso no cabe la menor duda. Es muy posible que el lector de turno o los más escepticos digan que sencillamente Junge confunde las condecoraciones, ni mucho más lejos de la realidad. Hay que recordar que estamos hablando de la secretaria de Hitler, es decir, ella leía diariamente las entregas de las correspondientes medallas de alta graduación (Cruz de Caballero, Hojas de Roble, Espadas y Diamantes) en la Cancillería del Reich, por lo que conocía la diferencia perfectamente entre una y otra condecoración. De hecho, por poner un ejemplo, en sus memorias pone de manifiesto este conocimiento al hacer referencia a otras condecoraciones de otros oficiales alemanes de la época:

<Hermann Fegelein era el arquetipo del jinete gallardo. Tenía un aplomo increíble y la Cruz de Caballero con Hojas de Roble y Espadas. No es de extrañar que las mujeres lo persiguieran...>

     Efectivamente, Hermann Fegelein fue portador de la Cruz de Caballero con Hojas de Roble y Espadas, hecho que recoge unas pocas líneas más tarde en la misma biografía cuando Trauld Junge hace mención a la entrega de los Diamantes de la Cruz de Caballero al General Dietl.

     Por lo tanto, la teoría del autor de este blog es la siguiente:

<El General de Campo Dietl fue recibido por Hitler en su Cancillería para recibir las Espadas y los Diamantes por su labor en el Frente Oriental. Hay que tener en cuenta que la entrega de dos condecoraciones era "rara" en el Tercer Reich, pero esto ya había ocurrido en otras ocasiones. Además Dietl era uno de los favoritos de Hitler, y no es de extrañar que quisiera agasajar a uno de sus mejores generales con la Condecoración más importante del Reich en junio de 1944. Trauld Junge recuerda este hecho en sus memorias por un sencillo detalle, es una condecoración tan importante que solamente recibieron 27 alemanes durante la 2ª Guerra Mundial, por lo que es del todo imposible que Junge cite "erróneamente" la condecoración que Dietl recibe de manos de Hitler. En segundo lugar, al día siguiente Dietl muere en el accidente aéreo y Hitler entra en cólera, castigando a su "general" con la entrega "únicamente" de las Espadas a título póstumo, y no de los diamantes que el día anterior había recibido, por lo que muy seguramente la noticia jamás se hiciera ppública con el poco tiempo que hubo entre la entrega de los Diamantes y la muerte del general. Además, está el hecho de que ninguno de los otros tres generales fuera condecorado. También, en junio de 1944 Alemania ya estaba retrocediendo con mucha fuerza en el Frente Oriental... así que, ¿por qué iba a viajar a Alemania un general en plenos combates sino solamente para recibir una importantísima condecoración de manos de Hitler? Otro asunto que hay que destacar es que Junge hace mención al "Mariscal de Campo Dietl". Todos sabemos que Dietl fue Generaloberst. En este caso puede tratarse de un error de la propia Junge o que, además de recibir los Diamantes Dietl también fuera ascendido esa misma noche a Mariscal de Campo, teoría por la que el autor de este blog se decanta.>.

No hay duda, y el autor de este blog está más que convencido que Dietl fue el 28º Condecorado de la Historia con los Diamantes de la Cruz de Hierro, pero el enfado de Hitler por su muerte hiciera que esta entrega se viera "reducida" a unas Espadas a título póstumo, dado que daría muy mala imagen y prensa que un concecorado con los Diamantes muriera pocas horas después de la entrega de su condecoración por el accidente aéreo mencionado.

Espero que esta perla histórica os haya encantado, pues yo me emocioné al descubrir tan importante testimonio al que ningún otro historiador militar había prestado la atención que realmente se merecia.

José A. Márquez Periano
Descubridor del 28º Condecorado con los Diamantes de la Cruz de Hierro. 


viernes, 20 de marzo de 2015

- Otto Carius I: La modestia de un héroe -


Hace no mucho este blog y este autor se pusieron de luto al recibir la triste noticia de que un buen amigo del que os escribe, Otto Carius, moría tras una larga enfermedad. Atrás quedaron las 8 largas horas en la que hablé con este extraordinario caballero en diferentes entrevistas que le realicé, teniendo el INMENSO HONOR Y PRIVILEGIO DE REALIZARLE SU ÚLTIMA ENTREVISTA EN VIDA. Un honor que me llevaré a la tumba. Pero el caso, hoy hablaremos de la modestia que siempre definió a Otto Carius...

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Otto Carius tuvo a bien responder una gran cantidad de preguntas siendo una de sus respuestas, la que le define como una persona humilde, y como uno de los grandes héroes tanquistas de todos los tiempos. Aquí una de sus mejores respuestas (el resto las puedes encontrar en la edición de lujo Héroes Tanquistas de la 2ª Guerra Mundial, ya descatalogado y escrito por José A. Márquez Periano).

- Según algunos historiadores y según la prensa y Propaganda Nazi, usted destruyó en torno a los 150-160 tanques enemigos. ¿Es real esa cifra?

Una pregunta sencilla y directa que también, como no, acabó desviándose y hablando del mejor de los tanquistas (teóricamente de la 2ª Guerra Mundial), Kurt Knispel. Otto Carius fue categórico y sincero. A pesar de sus años, aún se ve la pasión en sus ojos, y la más pura sinceridad que emana de sus labios:

- Esas son cifras exageradas. Como mucho llegué a destruir 100-110 tanques, y mis cifras fueron infladas por el Ministerio de Propaganda Alemán. ¿Las cifras de Knispel? Pura propaganda. Tuve ocasión de conocer a miembros de su tripulación en Rusia y ellos mismos me reconocieron que no destruyeron más de 60 o 70 tanques.

Ante esta respuesta, el asombro. Y una nueva pregunta que trata de colocar a Otto Carius a la altura que se merece en los Anales de la Historia Militar:

- Entonces, ¿Es usted el mejor tanquista alemán de todos los tiempos y el mejor de la 2ª Guerra Mundial?

La emoción embarga el momento. Otto Carius sopesa unos instantes la respuesta. Sus labios se mueven, y el Caballero de la Cruz de Caballero con Hojas de Roble se comporta como lo que es, un honorable soldado:

- Yo no he dicho eso... tampoco puedo afirmarlo.

- Pero las cifras están ahí... es usted muy modesto...-Atina el entrevistador.

Una sonrisa calida y franca recorre el rostro del veterano. Y después de la entrevista... nos firmó varios ejemplares de CABALLEROS DE LA CRUZ DE HIERRO EN GUERRA.


Este ejemplar tiene una divertida anécdota. Fue enviado por error a una libreria y estuvo durante más de 12 días a la venta... ¿te imaginas comprar un ejemplar y encontrártelo firmado por Otto Carius? Afortunadamente se pudo deshacer el terrible error gracias a la rápida acción de la librera. ¡GRACIAS OLGA!

Este es el breve avance de la entrevista de Otto Carius, Ganador de la Cruz de Caballero con Hojas de Roble. Puedes encontrar su biografía en mi publicación en CABALLEROS DE LA CRUZ DE HIERRO EN GUERRA.

También puedes adquirirlo en AMAZON.

En los próximos días subiremos la entrevista COMPLETA y por fin... LA PRIMICIA MUNDIAL: ¿QUIEN FUE EL 28º GANADOR DE LOS DIAMANTES DE LA CRUZ DE HIERRO?

domingo, 15 de marzo de 2015

- Rememorando XXXII: Wittmann, ¿el mejor tanquista de la historia?




     Hoy hablamos del tanquistá alemán más famoso de la 2ª Guerra Mundial gracias a la Propaganda del Tercer Reich, una propaganda tan importante que hoy incluso pervive, haciendo creer al público en general que Michael Wittmann fue el mejor tanquista de la Guerra. Por supuesto que NO es cierto, dado que hubo gestas a bordo de su Tiger que fueron más que superadas por otros tanquistas. Su hazaña más famoso no está exenta de mérito en aquel pueblo francés, pero hay que recordar que otros Tigers lucharon contra columnas enteras aliadas en solitario, mientras que Wittmann estaba apoyado en esa acción por sus compañeros.

     Por desgracia ese hecho es ignorando por muchos aficionados a la 2ª Guerra Mundial, y encumbran a Wittmann como el mejor as tanquista. Sus cifras, infladas por la Propangada, se han convertido en una "verdad universal" y todos defienden esos datos falsos a capa y espada. Hoy hablamos de este héroe de luces y sombras. FRAGMENTO DE LA OBRA CABALLEROS DE LA CRUZ DE HIERRO.  Por poner un ejemplo, Wittmann incluyó en numerosas ocasiones las artillerías propulsadas a su lista de bajas como "tanques eliminados", cuando todos los tanquistas del resto de unidades NO lo hacian.

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Wittmann, Michael fue comandante de tanques de la Waffen-SS. Wittmann llegaría a alcanzar el rango de Capitán, y sin lugar a dudas, se puede decir que fue uno de los héroes más importantes de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, llegando a ser considerado todo un «as» tanquista.

«Wir Werden Sieger, durch unsren Tiger»

(Saldremos victoriosos, gracias a nuestros Tigres)

Esta frase ejemplifica la confianza que poseían los soldados alemanes en su tan afamada arma. Tanto miedo despertaba en los aliados, que cada soldado americano novato creía que todo Panzer alemán era un Tiger. Sin duda, fue el primer vehículo armado alemán que realmente dejo atrás a cualquier tanque aliado, incluyendo a los poderosos T-34, un monstruo de 50 toneladas de acero. Las historias que se derivaron del encuentro de las fuerzas aliadas con estas temidas bestias metálicas, quedaron convertidas en leyendas, llenas de miedo y sangre. Los increíbles Shwere Abtilung (Batallones Pesados) nos brindaron algunos de los mejores tanquistas que nos ha dado la Historia, y sobre todo el más recordado de ellos: Michael Wittmann. 
Cuenta en su haber con la destrucción de 138 tanques y 132 cañones antitanque, junto con un número desconocido de otros vehículos blindados, lo que hace de Wittmann uno de los mejores tanquistas de Alemania, junto con Johannes Bolter, Ernst Barkmann, Otto Carius y Kurt Knispel que era el piloto Panzer alemán que más tanques destruyó (168). 

Michael Wittmann nació el 22 de abril de 1914 en la aldea de Vogelthal, en la región del Alto Palatinado de Baviera. Fue el segundo hijo del granjero Johann Wittmann y de su esposa Úrsula. Tenía un hermano (Johann) y tres hermanas (Franziska, Anni y Theresa). Estudio hasta los 16 años y al terminar sus estudios ayudó en el trabajo de la granja familiar. Un año espués de la ascensión de Hitler al poder, la vida de Wittmann cambiaría radicalmente. En febrero de 1934, con 19 años, se unió el Servicio de Trabajo Voluntario, el FAD (Freiwillige Arbeitsdien), y el 30 de octubre de 1934 se unió al ejército alemán, al Regimiento de Infantería con sede en Freising, en Munich, y con el tiempo alcanzó el rango de Cabo. Aquí empezó a tomar contacto con los blindados, aunque fuera con un Panzer I, y así comenzó su fascinación por ellos. En octubre de 1936, a los 22 años de edad, Wittmann se unió a la Allgemeine-SS, un cuerpo de élite de operaciones especiales. El 1 de abril 1937, menos de seis de meses después de su ingreso, Wittmann fue elegido para el SS-Verfugungstruppe (SS-VT), la rama militar de las SS (lo que se convertiría en las Waffen-SS). Ingresó como recluta de la 17º Kompanie en la Leibstandarte-SS Adolf Hitler, y el 5 de abril empezó el entrenamiento en los cuarteles de Lichterfelde en Berlín.

El entrenamiento inicial era duro, y los nuevos candidatos tenían que pasar unas exigentes pruebas físicas y médicas: el listón era extraordinariamente alto, y un buen número de candidatos era rechazados. La división Leibstandarte-SS Adolf Hitler (LSSAH) fue la primera división que formó las SS-VT, a partir de la guardia personal de Hitler, el (Stosstrupp Adolf Hitler). Los estándares del reclutamiento, que ponían énfasis en las cualidades físicas y la disposición de la documentación ancestral apropiada, eran mucho más altos que para cualquiera de las otras unidades de las Waffen-SS. Muchos oficiales se quejaron amargamente por estas reglas, muchas de las cuales rozaron el ridículo. Por ejemplo, si Wittmann hubiera querido ingresar en cualquier fase posterior, habría sido rechazado por su altura. 

Wittmann entró en la LSSHA como SS-Mann, el equivalente a Gefreiter en la Wehrmacht. Su entrenamiento inicial fue como tripulante de blindado, y como parte de este entrenamiento le introdujeron a una patrulla de vehículos ligeros de reconocimiento, incluyendo el Sd. Kfz. 222 y Sd. Kfz. 232. El 9 de noviembre hacia su juramento en el Feldherrnhalle, en Munich, al mismo tiempo que era promovido al rango de SS-Sturmmann. 

Al año siguiente participó en la ocupación de Austria con un pelotón de blindados, que seguía con su incorporación al Reich, con el resto de la LSSHA y más tarde, ocho meses después, también intervendría en la anexión de los Sudetes. El 20 de abril de 1939 sería ascendido al rango de SS-Unterscharführer.

Su primera experiencia de combate se produjo en la campaña polaca, seguida de la Batalla de Francia, ya como comandante de la división, que recibió seis de los nuevos cañones de asalto Sturmgeschütz III Ausf. A (Stug III) autopropulsados y armados con un cañón de 75 mm KwK (Kampfwagenkanone) montado sobre un chasis del Panzer Kpfw. III. Mientras estaba en Metz, en la campaña francesa, a Wittmann le ofrecieron la oportunidad de entrenar con el nuevo vehículo y, tras probarlo a fondo, fue elegido como comandante de uno de ellos. Wittmann aceptó inmediatamente y empezó el proceso para seleccionar a su tripulación. Al final eligió como artillero al Rottenführer Klinck, experto en el uso de Panzer I y II, como conductor al Rottenführer Koldenhöff y como su cargador al Rottenführer Petersen. 

Finalizado el entrenamiento con los Stug III, en abril de 1941 interviene en los Balcanes («Operación Marita») donde la LSSHA proporcionó apoyo a la 9ª División Panzer para el asalto a la ciudad de Skopje, en Yugoslavia, como punta de lanza. La campaña yugoslava de la LSSHA terminó en una semana y la división fue enviada a Grecia donde ya sería una autentica unidad de combate y de la que ya formaban parte oficiales como Kurt «Panzer» Meyer, que se haría famoso por el asalto al paso de Klissura. Michael Wittmann y su equipo de StuG III también jugaron su parte en este asalto y el posterior empuje hacia el lago Kastoria, asistiendo a la captura de 12.000 hombres de la 13ª división griega tras pulverizar el campo griego. Atenas finalmente fue tomada a finales de abril. Después de tres semanas de campaña, Alemania había conquistado Grecia.

Wittmann y su unidad fueron enviados a Checoslovaquia para efectuar una revisión, pero no estarían parados por mucho tiempo, ya que pronto Wittman fue enviado al Frente del Este para para participar en la invasión de la Unión Soviética. 

La «Operación Barbarroja», la invasión alemana de Rusia, empezó el 22 de junio de 1941 y Wittmann no tardaría mucho en intervenir en ella. El 12 de julio, el StuG III de Wittmann fue requerido para moverse a una posición ventajosa en una colina, señalada como punto 65.5. Después de alcanzar su objetivo, el Rottenführer Klinck, artillero de Wittmann, divisó tanques enemigos que se acercaban rápidamente. Después de buscar una posición que ofreciera ventaja visual adicional, dieciocho tanques T34/76 fueron avistados, un grupo de doce y otro grupo de seis. Después de ordenar a su conductor Koldenhöff llevar el vehículo de nuevo al lado izquierdo de la colina, Wittmann preparó a su equipo para el combate colocándose para encontrarse con los T-34/76 de frente. El primero fue alcanzado con un impacto directo del cañón 75 mm KwK. Como el Stug III no tenía torreta móvil, toda la responsabilidad fue puesta en el conductor Koldenhöff, que con habilidad consumada colocó rápidamente el vehículo en una posición ventajosa conveniente que permitió al artillero Klinck lograr hacer de nuevo blanco en otro T-34/76 que explotó envuelto en llamas. 

En pocos segundos, el cargador Petersen había metido otro proyectil en el cañón. Después de un impacto cercano a otro T34/76, Wittmann maniobró para alcanzar el borde de un pequeño bosque y planear su siguiente movimiento. Mientras realizaba un reconocimiento rápido a pie, Wittmann vio un tercer vehículo enemigo y sonó una explosión. Después de la polvareda se encontró con el T34/76 destruido. La iniciativa de Klinck y sus habilidades en la observación y de la artillería habían sido decisivas. Mientras que ambos vehículos se habían encontrado simultáneamente, el artillero de Wittmann había estado bastante más alerta en localizar, avistar y golpear el blanco. Al volver a su cúpula, Wittmann fue el primero en felicitar a su experto artillero.

Wittmann acabó con seis T-34/76 ese día (también demostró su valentía al salvar de las llamas a tres de los tripulantes del último tanque ruso destruido), ganando la Cruz de Hierro de Segunda Clase. Cuando Dietrich le preguntó si tenía alguna petición especial, le dijo que se les diera asistencia médica a los tres soldados rusos. 

Wittmann siguió su campaña exitosa con la LSSHA hasta la caída de Rostov el 20 de noviembre de 1941. 
Después de un año en Rusia volvió a Baviera a la Junkerschule, la academia militar de las SS en Bad Tölz, para realizar otro curso, mucho más duro que el anterior, encaminado a mantenerle siempre al límite de sus capacidades y habilidades. 

El entrenamiento concluyó el 5 de septiembre, y Wittmann fue destinado al batallón de reemplazo de los SS Panzer en Weimar en Padeborn, como comandante de pelotón. El 21 de diciembre de 1942, ya como SS-Untersturmführer, fue enviado a Francia a entrenarse con el nuevo tanque Panzerkampfwagen VI Ausf. H/E, el archifamoso Tiger, armado con el potente cañón de 88 mm L/56 KwK 36. Al igual que la vez anterior, debió elegir su tripulación que acabó siendo formada por el Rottenführer Balthasar «Bobby» Woll como artillero, el Rottenführer Karl Berges como cargador, el Rottenführer Gustav «Gustl» Kirschmer como conductor y el Rottenführer Herbert Pollmann como operador de radio y de la MG-34. Las tripulaciones de los Tiger podían sufrir cambios con el tiempo y las bajas, pero Wittmann siempre quiso que Woll fuera su artillero. La Leibstandarte volvió al frente ruso en enero de 1943 con el recién creado I. SS Panzerkorps en el que también se integro a la II. Panzerdivision «Das Reich» y la III. Panzerdivision «Totenkopf». Wittmann empezaría la campaña como comandante de un pelotón ligero formado por Panzer III Ausf. J.

No sería hasta principios de abril cuando recibiría el nuevo Panzer Kfw. VI Tiger y la compañía sería rebautizada como 13ª Kompanie. El Tiger que Wittmann mandó en la batalla de Kursk era el nº 1331, el 13 por la compañía, el 3 por el pelotón y el 1 como comandante de pelotón. El primer día de la batalla de Kursk («Operación Zitadelle»), el 5 de julio de 1943, la compañía, mandada por el Hauptsturmführer Kling, se dirigió al norte desde su punto de partida cerca de la ciudad de Bykovka, con instrucciones de atravesar de las defensas soviéticas situadas al sur y al sureste de la ciudad. Fue un mal día para Wittmann y su dotación, pues aunque lograron destruir ocho T-34 y siete cañones antitanque, en una de sus muchas salidas de ese día su tanque pisó una mina que dañó las cadenas e hirió de gravedad a su cargador Walter Koch. 
El 14 de julio la compañía tenía solamente cinco Tiger operativos, un número que ascendió a nueve el 17 de julio, y debió retirarse a una posición al oeste de la ciudad de Byelgorod. Habían perdido a muchos hombres, y a pesar de los éxitos de la compañía Tiger, Kursk todavía estaba en las manos de los soviéticos. Simplemente, las tropas alemanas habían sido abrumadas por la fuerza numérica de sus opositores. 

El plan de cerrar el saliente del Kursk había fallado. Después de una temporada de descanso en Italia tras la derrota de Kursk, Wittman volvería por tercera vez a Rusia donde la situación había ido de mal en peor y ahora el ejército soviético avanzaba imparable. Asignaron a la compañía de Wittmann la tarea de capturar la ciudad de Brusilov al oeste de Kiev, en Ucrania. El 13 de noviembre de 1943, él y su equipo lograron destruir más de dos docenas de vehículos, entre tanques y cañones antitanque. A pesar de estas notables acciones, ya era evidente que nada se podía hacer frente a tal superioridad enemiga y que las posiciones alemanas no aguantarían más tiempo debido sobre todo a las órdenes suicidas que desde el Alto Mando en Berlín Hitler enviaba a los ejércitos alemanes. Solamente era cuestión de tiempo que todo el Frente del Este se colapsara de forma definitiva. El 21 de noviembre fue un día intenso para Wittmann y su tripulación, dado que tuvieron serios problemas en su Tiger debido al recalentamiento del motor por una avería. Acabaron con trece T-34 y siete cañones antitanque, y los informes incluyen un encuentro, con la ametralladora MP-40 en mano, con tres tripulantes de uno de los T-34 destruidos, donde Wittmann recibió una herida en la barbilla que no tuvo mayores consecuencias. 

A mediados de diciembre, acompañado de otros dos Tiger, fueron sorprendidos por una veintena de T-34 en los alrededores de la ciudad de Meshiritschka. Pese a ello, pudieron acabar con seis de ellos, con Woll de nuevo manejando el poderoso cañón de 88 mm. Durante las batallas alrededor de Berdichev, a finales de diciembre, Wittmann fue nombrado comandante de la compañía. El 2 de enero de 1944 tenía doce Tiger bajo su mando y el nuevo año trajo también la aparición del nuevo y temible T34/85, armado con un cañón de 85mm.

Los primeros días de enero fueron fructíferos para Wittmann, que acumulaba ya 56 victorias en el periodo comprendido desde julio de 1943 al 7 enero de 1944. Entre los días 8 y 9 consiguió otras diez victorias, y su nombre fue propuesto el día 10 de enero para la Cruz de Caballero por el comandante de división, SS Oberstführer Theodor «Teddi» Wisch, que recibiría cuatro días más tarde. Durante este breve periodo de tiempo, Wittmann eliminó otros 22 tanques enemigos, lo que elevaba la cifra de victorias a 88 (en 80 de ellas con «Bobby» Woll como artillero). Sólo en los días 12 y 13 dejaron fuera de combate dieciséis T-34 y tres cañones antitanque. Antes de terminar el mes ya había conseguido su victoria número 100 y el 30 de enero le notificaron la concesión de las Hojas de Roble para la Cruz de Caballero, además de ser ascendido al rango de Obersturmführer. 

El 15 de febrero de 1944 sustituyó a Heinz Kling como comandante de la 2ª Compañía de la división SS Panzer Abteilung 101 y su última acción en el frente ruso la llevaría a cabo en la intervención de la «Das Reich» y la LSSHA para liberar a los 35.000 soldados atrapados en la bolsa de Tscherkassy, obteniendo otras nueve victorias.

En abril de 1944, la división Tiger LSSAH y su personal, fueron trasladados al Batallón Panzer de las SS 101. Este batallón fue asignado al primer Cuerpo Panzer de las SS y nunca estuvo destinado de manera permanente en ninguna división o regimiento del Cuerpo Blindado. Wittmann mandó a la 2ª Compañía del batallón con el rango de SS-Oberstumführer (Primer Teniente). 

A raíz de la invasión aliada de Normandía, el batallón fue destinado, el 7 de junio a Normandía, llegando a este lugar el 12 de junio, tras cinco días de marcha por carretera. 

Debido a los avances aliados desde las playas de Gold y Omaha, la 352ª División de Infantería comenzó a ceder terreno, provocando en su retirada una brecha en las líneas alemanas de 12 kilómetros cerca de Caumont-l’Éventé. Sepp Dietrich ordenó a su unidad de reserva, la SS-Panzer Batallón 101, situarse detrás de la División Panzer Lehr y la 12ª División Panzer de las SS Hitlerjungend, para cubrir la brecha del flanco izquierdo del frente. Anticipándose a la importancia que los británicos daban a la zona cerca de Villers-Bocage, y de esta forma la división de Wittmann fue trasladada cerca de la ciudad. 

Los británicos que componían la 7ª División Blindada tenían la misión de adentrarse en las líneas alemanas gracias a la brecha creada en el frente germano, y aprovechar la ocasión para capturar Villers-Bocage y una cordillera cercana que era una posición muy estratégica. Los británicos ocuparon la ciudad y la cordillera durante la mañana del 13 de junio. Wittmann, ¡¡¡cuya división tenía únicamente cinco tanques!!!, se sorprendió al descubrir a los británicos en las cercanías de Villers Bocage mucho antes de lo previsto. Más tarde afirmaría con respecto a esto: 

«No he tenido tiempo para montar mi ataque, teniendo que actuar rápidamente, ya que tuve que asumir que el enemigo ya me había descubierto y me destruiría donde me encontrara. Partí con un tanque y dije a los demás que no debíamos retroceder un solo paso, sino mantener nuestras posiciones.»

Aproximadamente a las 9 de la mañana, el Tiger de Wittmann surgió de la cobertura en la Ruta Nacional 175 y contraatacó a los tanques británicos de vanguardia, destruyéndolos. A continuación se dirigió a Villers-Bocage. Entrando por el extremo oriental de Villers-Bocage, Wittmann atacó a varios tanques ligeros y después a otros de tipo medio. Alertados por los ataques de Wittmann, nuevos tanques ligeros, desde el centro de la ciudad, marcharon rápidamente en ayuda de sus compañeros por la carretera. Wittmann, mientras tanto, había tenido tiempo todavía de destruir un tanque británico más, dos puestos de artillería de Observación (PO) de tanques, un vehículo de reconocimiento y un furgón. Varios relatos difieren en cuanto a lo que sucedió después. Los historiadores confirman que tras la destrucción de los tanques de OP, Wittmann intentó medirse sin éxito contra un Sherman Firefly antes de retirarse. El Tiger informó que continuaba hacia el este, a las afueras de la ciudad, antes de ser inutilizado por un arma anti-tanque. Sin embargo, el propio Wittmann contradice esto, asegurando que el tanque fue inutilizado por un arma anti-tanque en el centro de la ciudad. 

En menos de quince minutos, catorce tanques (5 Cromwell, 3 Stuart y 4 Sherman), dos cañones antitanque y quince de los vehículos de transporte había sido destruidos por el Batallón SS-Panzer 101, la gran mayoría atribuibles a Wittmann. Lo que esta claro es que su en Villers-Bocage fue una muestra de improvisación, decisión, y suerte, factor muy decisivo en muchas ocasiones. Wittmann no actuaría más en la batalla de Villers-Bocage. 

Por sus increíbles acciones durante la batalla, Wittmann fue ascendido a SS-Hauptsturmführer (Capitán) y se le concedieron las espadas a su Cruz de Caballero. Después de la batalla de Villers-Bocage, Hitler pidió a Wittmann que fuera instructor de tanques para los nuevos reclutas, pero este se negó. En respuesta, Hitler le prohibió participar de nuevo en cualquier clase de combate. El 10 de julio, Wittmann tomó el mando del batallón puesto que el oficial al mando fue licenciado por enfermedad, desoyendo así las órdenes directas del Führer. ittmann murió el 8 de agosto de 1944 mientras participaba en un contraataque ordenado por su superior Kurt Meyer, para recuperar una posición elevada que era tácticamente importante, muy cerca del pueblo de Saint Aignan d´Cramensil, en las proximidades de Cintheaux. La ciudad y sus alrededores habían sido capturados un par de horas antes por fuerzas anglo-canadienses durante la «Operación Totalize».  Wittmann había decidido participar en el ataque porque creía que el comandante de la compañía que debía dirigir el ataque era demasiado inexperto. Lo que Wittman desconocía es que su grupo de 7 u 8 tanques (las fuentes difieren) debía enfrentarse a una operación enemiga en la que participan alrededor de 600 tanques enemigos.

El grupo de siete tanques Tiger del Batallón Panzer de las SS, con el apoyo de varios tanques, fueron emboscados por varios escuadrones de tanques británicos. A las 12:30 se encontró con 4 Sherman de la 4th Armored Division canadiense. Disparó contra ellos  sin alcanzarlos. Comenzó un combate encarnizado en la que los tanques alemanes estaban en clara inferioridad numérica. A partir de aquí todos los datos son  bastante confusos. Según reza en los informes alemanes recuperados después de la guerra, a las 12:47 p.m.,  el Tiger número 7  que era el que era comandado por Witmman había recibido un disparo en las cadenas quedando  totalmente inmovilizado. Hans Höflinger declaro haberlo visto inmovilizado pero intacto a las 12:55. Desafortunadamente a pesar del intenso fuego enemigo no pudo acercarse lo suficiente para confirmar si la tripulación estaba aún con vida. Poco después el Tiger de Wittmann fue localizado por elementos de la Hitlerjugend  totalmente destruido y con la torreta separada del chasis, como si se hubiera producido una explosión de la munición dentro del tanque. Según los expertos esto pudo causarlo un Sherman de la clase “Firefly”. En el año 2006, Joe Ekins, que había servido con los Northants Yeomanry (última unidad con la que se enfrentó Witmann) afirmó sin lugar a dudas que había sido su Firefly el que acabo con el as tanquista alemán. Lo más probable es que un proyectil impactará en el Tiger de Wittmann, perforando  así el blindaje y haciendo estallar el depósito de munición. La teoría más plausible de la muerte de Wittmann está explicada al detalle en la obra HÉROES TANQUISTAS DE LA 2ª GUERRA MUNDIAL.

Lo cierto es que el vehículo saltó por los aires envuelto en tremendas llamas. Los restos de los tripulantes fueron enterrados en un lugar sin identificar. En marzo de 1983, la fosa donde estaban enterrados los restos humanos fue descubierta durante la construcción de una carretera. Los restos fueron identificados gracias a la dentadura de Wittmann y a la placa de identificación de su conductor, Heinrich Reimer. Los restos fueron trasladados al Cementerio Militar Alemán «De La Cambe» en Normandía, Francia. El cementerio esta en la carretera Nacional 13 (RN 13), entre Isigny-sur-Mer y Bayeaux.  Wittmann fue muy admirado por sus camaradas y superiores, y pese a los ruegos de Hitler y de sus superiores jamás abandonó la primera línea de combate ni a sus compañeros de armas. Michael Wittmann representaba el Héroe que luchó hasta el último aliento por su Patria. 

La valentía de Wittmann es indiscutible y tiene un lugar reservado en los anales de las Historia Militar.